A tono con lo que solicitó la Cámara de Comercio y actividades afines de Malargüe al intendente Ojeda de extender el horario de locales gastronómicos (Ver aquí), en la ciudad de Mendoza ese sector inició una campaña en el mismo sentido, que se denomina “Sillas al revés”.

Según publicó el portal Mdzol, el sector gastronómico de la Ciudad de Mendoza se ha organizado para pedir una serie de medidas que lo salve de la «extinción». Asegura que en estos meses el 40% de los locales en Mendoza han tenido que cerrar sus puertas. La extensión de los horarios de atención y de los ATP son algunos de los reclamos.

El sector gastronómico está «en extinción» aseguran sus protagonistas. A pesar de las flexibilizaciones en la provincia que les ha permitido trabajar desde fines de mayo, aseguran que cuatro de cada diez locales de Mendoza han tenido que cerrar.

A nivel nacional, la situación no es muy distinta. Según describen desde el gremio, cada día cierran 90 locales gastronómicos en el país. Motivados por tan alarmante situación, los empresarios del sector han diseñado la la campaña «Sillas al revés».

El objetivo es llamar la atención de funcionarios públicos nacionales, provinciales y legislativos en reclamo de medidas de emergencia federales.

Andrés Civit, propietario de Beerlin y vocero de «Sillas al revés» en Mendoza sostuvo que el problema actual es el horario. Si se circula en horario vespertino, sobre todo, por las calles principales de la Capital, vemos que casi todas las veredas están repletas. Sin embargo «tener gente no significa necesariamente que te está yendo bien» asegura Civit.

Por un lado, porque todo lo que son los gastos fijos como alquiler o impuestos, se paga al 100% aun cuando sólo se puede trabajar con la mitad de la capacidad por protocolo. Por eso, desde Sillas al revés, el movimiento independiente de gastronómicos argentinos autoconvocados, reclaman una reducción del impacto fiscal, con una exención de la mitad de IVA e Ingresos Brutos por tiempo indefinido.

Por otra parte, cada emprendimiento se pensó sobre una estructura de costos que hoy es muy distinta. Un alto porcentaje de los gastos fijos es el salarial como «en cualquier actividad económica en la Argentina» señaló Civit.

El problema es la dificultad para sostener esa estructura de empleados cuando la gente concurre menos y la restricción horaria los desanima. «Al tener que terminar todo a las 23hs, a las 22.30 empezás a cerrar y el tiempo se hace muy corto». 

A esto se le suma que hace poco se extendió el horario comercial, por lo que esos trabajadores no pueden llegar antes de las 21.30 y tienen sólo una hora para salir.

El gobierno provincial ha declarado en más de una oportunidad la férrea voluntad de no volver a clausurar actividades económicas. Algunos de esos anuncios han referido especialmente al sector turístico y gastronómico como los más afectados.

Desde los empresarios agrupados en «Sillas al revés» apoyan este gesto de Rodolfo Suarez de no retroceder a fase 1 como sucede en otras provincias. Pero señalan que el diálogo no ha sido fluido. «Si el argumento para definir ese horario de cierre es detener la circulación de las personas, esto está lejos de suceder. La gente no se va a sus casas y es ahí donde surgen las fiestas clandestinas».

Entre las restricciones vigentes para asistir a un local gastronómico, es obligatorio realizar una reserva previa. Aun cuando desde los restaurantes se busque cumplir con esto, el dueño de Beerlin asegura que mucha gente llega sin haberlo hecho. La exigencia del 50% de capacidad, el uso de alcohol en gel, tapabocas y distancia entre las mesas se cumple sin ningún inconveniente. El problema fue cuando endurecieron esas normas y se empezó a exigir que «si se va a consumir alcohol, tiene que servirse comida elaborada». Civit señala que esto mayormente no se cumple. «Hay muchos drugstores que venden alcohol y siguen funcionando, aunque no sirven comida elaborada ni tienen habilitación de restaurant».

La gastronomía en Argentina emplea de manera directa a más de 650.000 personas. Luego de 7 meses de aislamiento, la gastronomía de Argentina está en peligro de extinción. Mientras el país pierde el 20% del trabajo, el sector pierde el 75% desde el comienzo de la pandemia. Cada día, 90 locales gastronómicos se ven obligados a cerrar, sin poder afrontar sus compromisos. 

En Malargüe

La Cámara de comercio y actividades afines de Malargüe elevó una nota al intendente Juan Manuel Ojeda en “representación de prestadores de servicios gastronómicos, salones de fiestas, musicalizadores, iluminadores, músicos, fotógrafos y camarógrafos” a fin de ampliar horarios de atención al público y el retorno a las actividades de los sectores hoy cerrados.

Concretamente, se solicitó “gestionar ante el gobierno de la provincia de Mendoza la extensión del horario del sector gastronómico hasta la 01:00 o 02:00”.

Además, se requirió la habilitación de salones de fiestas y eventos, bajo la modalidad y protocolos de locales gastronómicos, para posibilitar que junto a ellos comiencen a trabajar musicalizadores, iluminadores, grupos musicales, servicios de fotografía y video, agencias de seguridad, talleres gráficos y otros rubros relacionados con este sector que están paralizados desde el momento que se decretó la cuarentena en la Argentina, hace más siete meses.

El intendente Ojeda elevó la solicitud en el día de hoy al gobernador Rodolfo Suárez, argumentando que ello posibilitará activar la economía y dar trabajo a personas hoy desocupadas.