Finca La Anita, frutos de montaña, es el nombre del emprendimiento que Ana del Sol Anconetani y su familia desarrollan en Colonia Pehuenche, en la zona sur de la ciudad de Malargüe produciendo frutos rojos como frambuesas, zarzamoras y cassis.

“Nos dedicamos a la producción agrícola en forma orgánica, y lo más amigable con el ambiente posible. En Malargüe, como lugar productivo, no tenemos el rendimiento productivo que puede tener la Patagonia, pero tenemos una calidad de fruta que se la da el suelo, la altitud del lugar, la radiación solar, características muy valiosas que marcan una diferencia” dijo Ana en una reciente entrevista con la prensa.

Actualmente abastece a varios locales de venta de productos regionales de nuestra ciudad y a la mayoría de los restaurantes. La misma familia también ofrece a particulares los dulces y frutos rojos congelados, cuando se está fuera de temporada, o bien frescos durante el tiempo de cosecha. El resto de la producción se ubica en el norte provincial. Está en proceso habilitar el establecimiento para las visitas de malargüinos y turistas.

“Tengo frutos congelados en esta época, mix de frutos rojos y tengo mermeladas. Y también voy a sacar ahora, en estos días, jugos de frutos.  Nosotros tenemos como premisa no introducir químicos en ninguna parte de la elaboración de nuestros productos, entonces, de esa manera no usamos químicos, ni en las plantas, ni en la manera de conservar las frutas, ni en la elaboración de las mermeladas. Utilizo las recetas de mi abuela para hacer las mermeladas. Hago en porciones chicas, no más de 3 kilos, porque la oxidación de la mezcla no me gusta cuando utilizo mucha cantidad de fruta. Entonces, en ese proceso de elaboración estoy yo como muy pendiente de todos los detalles” contó Ana del Sol.

Puntualizó que las mermeladas se envasan a punto, por lo que no necesitan conservantes, usando solo fruta y azúcar en el proceso.

Ana llegó a Malargüe en 2003. Desde que lo hizo decidió ser malargüina. En 2005 la familia adquirió una propiedad de cinco hectáreas, pesando en la decisión su parentesco con agricultores e ingenieros agrónomos.

“Me parecía atractivo un terreno, para poder desarrollar algún producto agrícola. Investigando, a ver qué podía ser, e investigando las similitudes climáticas también y de altitud con otros lugares, decidí dedicarme a los berrys” recordó la entrevista.

Cuando recibió a la prensa local preparó un chupito con las frutas de su finca, junto a una tarta de crema ácida, coronada con frutos rojos. Sobre la mesa había mermeladas para degustas y como bebida un licuado de frambuesas.

Comentó que está evaluando introducir arándanos y frutillas a la finca, con el objeto de experimentar con la plantación de estas especies, soñando con agregarlas a las frutas que ofrezca en al mercado en el futuro.

El riego está tecnificado, contado para ello con un reservorio de 400 mil litros que llena con el agua de riego la que se dosifica de manera diaria.

“Tengo como 10 colmenas que las dedicamos solamente para la polinización. Cosechamos esa miel, obviamente, comemos nuestras mieles, que son espectaculares, porque la verdad que tienen características muy marcadas. Pero las hacemos para consumo personal, lo hacemos todo en forma manual. No estamos vendiendo miel. Para nosotros las abejas, como polinizadoras, son fundamentales. Y tenemos otras colaboradoras también en la finca, ovejitas, para que me den guano, además, cuando hago el destete, hago quesito, todo para consumo personal. Y después utilizo toda la lana para hacer fieltro. Tengo lombrices, que las alimento con el guano de las ovejas y hago el humus para agregarle a las plantas durante el invierno. Así cierra como el ciclo, es bastante interesante” comentó la emprendedora que produce el dulce sabor de los frutos rojos de Malargüe.

Fotos: Agencia municipal de comunicación.