Nada hacemos con criticar, ya ni tan siquiera sutilmente, el accionar de los políticos. En este caso, el Intendente de Malargüe, quien, a pesar de ser ninguneado en más de una oportunidad por quienes hoy dirigen los destinos de la Nación, cometió el «desatino» de buscar fondos para realizar obras más que postergadas para todos los malarguinos.      

 Esas obras, necesarias y básicamente imprescindibles para el desarrollo de nuestro departamento, no tienen finalidad política. Y aclaro, para que no queden dudas, que las obras de cloacas quedan bajo tierra y son las que menos se ven, por ende, no se venden. Ahora el beneficio es para todos.     

Por eso es lamentable este tipo de muestras de mezquindades políticas, criticar solo por el hecho de criticar sin esperar el resultado. ¿Sabrá nuestro inteligente interlocutor que administraciones anteriores del Departamento dejaron promesas y marcas vacías?      

El progreso exige muchas veces sacrificio y acciones auténticas. El progreso es mejor calidad de vida, acceso a servicios a los habitantes que esperaron y que ahora por fin se comienzan a resolver.        

Y es un conjunto de personas no una sola. Si el mandato popular puso a Ojeda en ese rol, lo va a cumplir. Y acá no valen las lastimes quejas que «no hablan de tal o cual legisladora…», no señor, esa es su obligación. Trabajar para el beneficio del pueblo. Nadie dijo nada cuando el gobernador de la provincia, sea cual fuere su signo político, quedó afuera de las invitaciones oficiales en un misterioso viaje a Chile.       

¿Estuvieron los legisladores nacionales presentes   en dicha reunión? Obvio que sí, pero el gobernador no.    

Resumiendo, no hagamos lo del tero, poner los huevos en un lugar y gritar en otro. En todo caso, hagamos como el hornero, trabajar por lo suyo y calladito. Ese es el mejor ejemplo

Víctor Reyes

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