Prof. Carlos Darío Montiveros

Por Profesor Carlos Darío Montiveros (Colaboración ad honorem para diario digital Ser y Hacer)

Como he explicado por este medio cada domingo, desde que se inició la cuarentena o aislamiento social obligatorio, la práctica del Yoga es un Arte milenario que ha tomado mucho auge durante los últimos años en la sociedad argentina, gracias al trabajo responsable de cientos de Docentes de Yoga calificados y registrados en los Organismos gubernamentales correspondientes.

El Yoga es un ejercicio físico que ayuda a conectar al practicante con su cuerpo y su mente por medio de la respiración, estableciendo al mismo en el momento presente, ayudándole a contrarrestar los efectos del estrés, la ansiedad y los temores, a la vez que le brinda al cuerpo flexibilidad, elongación, fuerza y tono muscular. Ayuda además al alumno a lograr cambios que implican por ejemplo, abrir su mente y mejorar las relaciones consigo mismo y  con todo  lo que se encuentra  alrededor.

Es por esto que en este número  voy a dejar de lado la  práctica para realizar  una invitación a la reflexión social y general.  Para ello como primera medida me uno al reclamo que en la nota periodística del día sábado 30 de mayo https://seryhacerdemalargue.online/piden-por-la-habilitacion-de-estudios-de-pilates/realizaran en  este medio mis colegas Profesoras Anabelia Egea y Graciela Pantaley en la cual hacen pública la solicitud emitida al gobierno municipal en la cual se solicita al mismo que se exceptúe del aislamiento social obligatorio por COVID -19 a  la actividad de Pilates.

¿Por qué citar en esta entrega  la práctica de Pilates? Porque sencillamente el creador de este método fue Joseph Pilates, quien, entre otras cosas, se nutre del Yoga para la creación del mismo. En síntesis, la práctica del Pilates y del Yoga están íntimamente relacionadas y no solamente en Malargüe, sino en todo el mundo se da el fenómeno de que profesionales de ambas disciplinas trabajan en conjunto para lograr la salud integral de las personas.

Focalizándonos nuevamente en la importancia del Yoga para nuestra sociedad tengo que decir que existe una cantidad enorme de profesionales de esta rama que están pasando por una situación demasiado compleja en cuanto a sus finanzas, por el hecho de que muchos de los docentes trabajan en gimnasios, ashrams  o espacios para tal fin, o son propietarios de los mismos y que en este momento se encuentran cerrados, por lo tanto el sustento para los trabajadores del Yoga y sus familias se ve seriamente amenazado.

En cada entrega para Ser y Hacer de Malargüe en materia de Yoga he insistido que esta disciplina apunta a la salud integral de quienes  la  practican, por lo tanto no se encuadra en actividades de diversión o recreación, sino que el objetivo final de este Arte es que la persona o el alumno se encuentre cada vez más sano físicamente y más integro emocionalmente,  y el hecho de que los espacios destinados para tal fin se encuentren con sus persianas bajas,  no favorece al bienestar general de muchísimas personas que practican Yoga y de otras tantas que se comienzan a acercar a este deporte por que ven en él una alternativa más para su evolución y el desarrollo de sus potencialidades individuales.

Por estas razones es que desde mi mirada como Profesor de Yoga calificado, también me uno mediante esta nota periodística a las voces de cientos de practicantes de Yoga , alumnos y docentes de la disciplina, como así también de Pilates, solicitando a las Autoridades que corresponda, la habilitación de los espacios o salas en la forma más urgente posible, y con la debida fiscalización y cumplimiento estricto del protocolo vigente a fin de garantizar la salud de los alumnos o practicantes concurrentes.

Debo manifestar también que la mayoría de las personas que asisten a las clases de Yoga lo realizan por consejo médico de distintas especialidades de la medicina por mencionar algunas; clínicas, traumatología, fisioterapia, cardiología, obstetricia, urología,  psicología, psiquiatría, entre otras, dado que la mayoría de los profesionales  han comprendido que el Yoga  es un acompañamiento para el paciente y que el fin de esta práctica relacionada con el deporte no es desplazar a ninguna terapia o tratamiento médico, sino su mero acompañamiento para una pronta mejoría de distintas patologías.

En una clase de Yoga cada alumno trabaja en su mat o esterilla, separado a una distancia aproximada a los dos metros para que de esta manera se puedan realizar con comodidad y soltura las distintas posturas o asanas de fuerza, equilibrio, flexibilización y elongación. De esta manera el contacto físico no es posible entre los alumnos entre sí  y con respecto al docente.  

Para finalizar esta entrega , también a modo de petición manifiesto que la salud física, mental y emocional de los alumnos de Yoga, se ve  seriamente afectada por lo que es urgente habilitar los espacios correspondientes que estén  preparados para tal fin con las condiciones de seguridad e higiene antes mencionadas y que el protocolo lo indica.

Hasta pronto… por Salud y más Yoga.