García, junto al árbitro, observando a su noqueado.

Luego de ocho años, el mítico escenario porteño vuelvio a albergar al deporte de los puños y un malargüino, Marco García, estuvo entre los que se subieron al ring cosechando un brillante triunfo.

La jornada, que tuvo como protagonista la pelea de la “Tigresa” Acuña y la “Gurisa” Dionicius, incluyó jóvenes figuras en pleno ascenso, y con marcada proyección.

En división mediano, Marco García (69,400 kg. y 5-0, 3 KOs) acabó con Nazareno Tobio (70,200 kg. y 2-1-4, 1 KO), por nocaut en el cuarto capítulo, luego de ocasionarle una cuenta de pie en ese mismo round, y en el siguiente ataque enviarlo al suelo por toda la cuenta del árbitro Oscar Argüello.

 “Clase, técnica y calidad para conseguir un nocaut, y en el luna park. Marco demostró por qué tiene los pergaminos amateurs que tiene. Exhibió su talento en el mítico escenario porteño y con la precisión de sus envíos, ocasionó una cuenta de pie y luego mandó a la lona al valiente Tokio en el cuarto round, por toda la cuenta del árbitro” dijo la prensa especializada.

“Gracias Dios por dejarme vivir esto. Estoy muy feliz y no tengo palabras para describir lo que me pasa ni yo me creo en donde estoy. Lo único que me sale es decir es gracias a todos, los amo” expresó Marco en sus redes sociales.

Otras peleas

Débora Dionicius se impuso sobre Marcela Acuña, por puntos, en fallo unánime, tras diez asaltos, y así conquistó el título mundial pluma interino de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), en un duelo de reconocidas campeonas del mundo, y uno de los combates estelares de la velada desarrollada el sábado por la noche en el emblemático estadio porteño.

En un enfrentamiento técnico y estratégico, Dionicius (ahora 32-3, 6 KOS), ex campeona mundial supermosca FIB, se impuso con autoridad sobre Acuña (50-8-2, 20 KOs), que fuera campeona mundial supergallo de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), el Consejo Mundial de Boxeo (CMB), la OMB y FIB. Apegada siempre a su libreto, manejó la pelea desde la media y larga distancia producto de sus veloces desplazamientos laterales. Mientras dejaba en el aire los arrestos de la formoseña, contragolpeaba con punzantes jabs zurdos seguidos de ráfagas de ganchos al cuerpo y cruzados al rostro. Más allá de los intentos de “La Tigresa” con sus boleados y rectos, la diferencia de velocidad y soltura fue determinante. Los 33 años de Dionicius contra los 45 de la licencia número 1 del boxeo nacional se sentían. Pero sobre todo, la resolución en el ring. Con sapiencia, la entrerriana encontraba siempre los mejores ángulos. Así, iba sumando puntos que se traducían en rounds. Y con el paso de los minutos, las diferencias eran incuestionables. Por eso, al sonar la campana definitiva, no existían dudas de la definición.

Las tarjetas de los jueces marcaron diferencias incuestionables, al decretar: Jorge Gorini 97-93, Luis Doffi 97-93, y Jesuan Letizia 96-94, todas a favor de Dionicius.

Por su parte, Nicolás Aquino liquidó al entonces invicto Kevin Muñoz, por nocaut técnico en el quinto asalto, y así conquistó el título latino gallo de la Federación Internacional de Boxeo (FIB), que se encontraba vacante.

Fue la gran sorpresa de la noche. Con mucha decisión, Aquino (52,550 kg. y 9-4-1, 4 KOs), que llegaba en gran momento tras consagrarse monarca nacional gallo, exhibió mucha decisión para llevarse la mejor victoria de su carrera. Frente a un encumbrado como Muñoz (52,800 kg. y 12-1-0-1 sd, 5 KOs), N° 14 del ranking mundial supermosca FIB, además de monarca juvenil FIB de la división, fue siempre a buscarlo hasta que en el quinto episodio conectó una potente y precisa izquierda a la mandíbula, con que lo envió pesadamente a la lona, obligando al árbitro Lucas Katalinich a decretar el nocaut.

En otro combate, el invicto noqueador Braian Suárez destruyó al colombiano Juan Boada, por nocaut técnico en el tercer asalto, y así conquistó título latino mediopesado de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), que se encontraba vacante.

Todo fue de Suárez (78,150 kg. 16-0, 15 KOs) que boxeó con comodidad y desató su poderío cuanto quiso. Luego de estudiarlo levemente en el primero, el actual campeón argentino mediopesado, y que fuera doble monarca fedebol AMB, aceleró en el segundo. Sometió a Boada (79,300 kg. y 11-3, 5 KOs), con sus cruzados al rostro y ganchos al cuerpo. Pero habría más. Lo envió dos veces al suelo, y cada caída producto de dos ganchos zurdos, uno a las costillas y otro al hígado. Solo la campana salvaba al visitante. Por eso en el tercero, Suárez salió con todo y lo martirizó sobre las cuerdas con cross y uppercuts al mentón, sumados a ganchos a las costillas con que hacía tambalear al colombiano, por lo que su esquina arrojó la toalla, obligando al árbitro Gustavo Tomás a detener su sufrimiento.

Nota: Con información de TYC Sports

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