Foto ilustrativa de archivo

Con verdadera angustia hemos recibido la noticia que las doctoras Paola Villaverde y Claudia Villegas han dejado de brindar la atención a jubilados y pensionados de Malargüe bajo el formato de médicas de cabecera, a solo dos meses de haber sido designadas.

Al dirigirse a sus pacientes, informando tamaña decisión, esgrimen que no contaron con las “herramientas mínimas para poder dar un trato profesional a la altura que cada uno de los afiliados se merece”.

Profesionales con ética y apego a las normas morales no pueden menos que dejar de prestar el servicio a sus pacientes, ante un gobierno nacional que carece de esos valores.

Como sucedió a principio de este año, un solo profesional ha quedado para prestar el servicio a unos 3.000 abuelos malargüinos que están más desprotegidos que nunca a raíz del aumento de casos de Covid que se da en nuestro país por la falta de previsionalidad e ideologización del gobierno de Alberto Fernández, que en lugar de buscar vacunas en todos los países que la producen sigue aferrado a la de aquellos cuyos gobiernos comulgan con sus retrógradas ideas.

En el PAMI de Malargüe hoy hay más personal, algo que nos pareció muy bueno cuando se incorporó porque era necesario y en el gobierno anterior no se pudo lograr, pero lamentablemente observamos que ello no se ha traducido en un mejor servicio para los afiliados, a quienes cada vez se les restringe la posibilidad de recibir una adecuada atención presencial y muchas veces tampoco de forma telefónica, dado que no son atendidas sus llamadas. La incorporación de la Delegada ha servido para aumentar el gasto, esta persona no ha sido aún capaz de mejorar la atención del consultorio de un prestador que tiene a menos de 50 metros de su calefaccionado despacho.

Nuestros abuelos están más desprotegidos porque este gobierno nacional, que les prometió el 20 % de aumento al otro día de llegar al poder no solo que no lo hizo, sino que les cambió la fórmula de incremento de jubilaciones y pensiones para que cobren menos.

Nuestros abuelos están más desprotegidos desde el momento que quienes venían a llenarles las heladeras no han sido capaces de frenar la inflación, producto del aumento de la emisión monetaria, el incremento del gasto público y las restricciones a quienes desean exportar con lo cual el país estaría en condiciones de contar con divisas genuinas.

Nuestros abuelos malargüinos están más desprotegidos que nunca porque en plena pandemia no tienen un médico de cabecera que los atienda como corresponde.

Los argentinos nos castigaron en su momento con el voto y aceptamos ese veredicto porque somos democráticos, pero no por ello nos vamos a quedar callados frente a las injusticias del presente y el atropello a uno de los sectores que más ha castigado el gobierno de Alberto Fernández y quien tiene las verdaderas riendas del poder, Cristina Fernández Vda. De Kirchner, hoy más preocupada en evadir sus causas judiciales, metiendo mano en la justicia a como de lugar, que en cumplir su rol institucional y escuchar la voz del pueblo.

Firmado: Centro de Acción Departamental (CAD) PRO Malargüe.

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