Dra. Hebe Casado

Por Eduardo Araujo

Hebe Casado es médica recibida en Universidad Nacional de Cuyo en 2001. Especialista en Clínica Médica. Especialista en Inmunología. Miembro Titular Asociación Argentina de Alergia Asma e Inmunología. Participante en múltiples cursos y congresos nacionales e internacionales. Presidente Comisión de Salud de la Honorable Cámara de diputados de la Provincia de Mendoza. Miembro del Consejo Federal legislativo de Salud.

La Dra. Casado (MP 7.990) fue de las primeras políticas que comenzó a hablar del Coronavirus a nivel provincial y nacional. De ella surgió el primer proyecto, en el mes de febrero, para tomar medidas sanitarias en los aeropuertos respecto de las personas que llegaban de países donde el virus circulaba. No fue escuchada y el virus “se coló” en la Argentina.

A fines de febrero-principios de marzo convocó a una reunión a los representes de PAMI, OSEP y el Ministerio de Salud para informarse qué medidas se estaban tomando para prevenir el Covid-19. Los funcionarios no llevaron respuestas, la Fiesta nacional de la vendimia los tenía ocupados en “cosas” más importantes. se opuso desde el primer día a la cuarentena.

¿Cómo observa el manejo de la cuarentena por el Covid-19?

El control de la pandemia ha tenido en el mundo distintas acciones. En la Argentina el gobierno nacional ha tomado medidas argumentando que lo más importante era la economía salud y no la economía, sosteniendo que se habían problemas en el camino se iban a acomodar las piedras. Todo ello partiendo de un mal diagnóstico.

El ministro el Ministro de salud (Ginés González García) negó en un principio que el virus llegaría a la Argentina, porque dijo China estaba muy lejos. Yo no lo consideré así y por eso en febrero presenté un proyecto para que en los aeropuertos se tomarán medidas con las personas que llegaban de países donde el virus ya estaba circulando. No se tuvo en cuenta mi pedido, hasta ese momento no se había tomado ninguna medida.

Después, en la Cámara de diputados, cité a las principales obras sociales y al propio ministerio de salud de la provincia para saber qué estaban previendo. Todo el mundo estaba concentrado en la en la vendimia y el Coronavirus no era una prioridad.

Viendo lo que estaba sucediendo en otros países, con cuarentenas absolutamente cerradas, me puse a estudiar el tema, no solamente desde el punto de vista de la salud sino también de la economía y concluí que no debía establecerse una cuarentena estricta. Lo que había que hacer era un manejo de flujo de pacientes, donde se debía detectar a las personas que eran portadoras del virus para aislarlas a tiempo, al igual que sus contactos, para que no ocurrieran los picos de enfermedad que podrían saturar el sistema de salud. Además, recomendé en ese mismo proyecto aislar a las personas que podían tener riesgos graves de contraer el Coronavirus.

Desde el 18 de marzo que se cerró todo yo vengo pidiendo que se levante todo y que comencemos a tener una vida más normal. Se ha visto que la gente que murió en Europa, en un principio, no lo hizo por la enfermedad sino por no acudir a tiempo al sistema de salud o bien porque éste no estaba en condiciones de brindar respuestas.

120 días después sabemos cómo tratarlo al virus, cuáles son los pacientes de riesgos, cuáles son las consecuencias del coronavirus, quiénes son las personas que se pueden morir y quiénes las que no y tenemos los medios de testeo para poder ir identificando rápidamente las personas que se contagian a las que podemos dar un tratamiento rápido.

¿En qué se basa para afirmar esto?

El 95% de los pacientes son asintomáticos o presentan síntomas leves y solo un 5% pueden presentar complicaciones.

¿Quiénes son los que presentan esas complicaciones?

 Aquellas personas que ya tienen una enfermedad de base, como, por ejemplo, hipertensión, diabetes, sobrepeso, pacientes inmunosuprimidos. Es la gente que tenemos que cuidar porque puede morir por el virus.  A ellos hay que tenerlos aislados, si conviven con una persona que debe salir a trabajar esa persona cuando llega debe tener cuidados extremos para no transmitir la enfermedad a quien está más débil.

También sabemos a esta altura que manteniendo tres simples medidas no nos vamos a contagiar: Usar el barbijo o tapabocas correctamente, tapar nariz y boca, no tapaboca sola o usarlo como tapacuello. Estar a una distancia de más de un metro y medio con una persona no conviviente y una correcta higiene de manos con agua y jabón o en su defecto usar el alcohol en gel. Con esas simples medidas ha disminuido la cantidad de virus que ingresa a nuestro organismo.

Ante de conocerse esto el ingreso del virus al organismo era masivo, llegaba a los pulmones rápidamente y producía dificultades respiratorias graves.

Hoy, prácticamente, los pacientes pasan la enfermedad en forma asintomática o bien con síntomas leves como alguna tos, fiebre, pérdida del olfato, dolor muscular como cuando uno tiene una angina o una gripe, pero de ahí no pasa.

El virus ha bajado la patogenicidad. Los virus evolucionan en el tiempo porque para poder mantenerse circulando necesitan no matar al huésped.

Pero repito, en paciente con patologías previas puede ser mortal, por eso deben y debemos cuidar a ese sector de la población.

Entonces por qué el gobierno nacional sigue extendiendo la cuarentena

A esta altura estoy convencida que es por una cuestión ideológica, necesaria para poder llevar a cabo las políticas interrumpidas antes del gobierno de Macri.

Creo que la cuarentena en los primeros 15 días sirvió para preparar el sistema de salud y, efectivamente, se preparó. Se compraron respiradores, se amplió la cantidad de camas, se compró el material de protección del personal de la salud. Pero de ahí en adelante lo único que teníamos que hacer era concientizar a la población los tres elementos básicos para la prevención de la enfermedad: barbijos y tapabocas, distanciamiento social, lavado adecuado de manos. A ello sumar el aislamiento, como debe ser hasta el día de hoy, de las personas en riesgo. No era tan difícil.

Las cuarentenas en la historia del mundo nunca han durado más de 40 días, hoy estamos frente a la cuarentena más larga de la historia. Los resultados que estamos teniendo son pésimos. Ya hemos pasado a Italia en el momento de su pico por la cantidad de contagiados, somos el sexto país en el mundo con mayor cantidad de contagiados. Con una mano en el corazón y en el cerebro ¿Alguien cree que la cuarentena de 120 días ha servido para algo?

¿Por qué dice eso?

Lamentablemente ya estamos viendo las primeras consecuencias de ese cierre inadecuado de tantos establecimientos, el aumento de la delincuencia con robos, asesinatos en defensa propia, como el del caso del jubilado que encontró a un ladrón ingresando a su casa en Buenos Aires

Así como advertí las consecuencias que iba a tener en esta cuarentena en lo económico hoy debo decir que en los próximos días vamos a ver un aumento de la inseguridad, y no exagero para nada.

Qué postura tiene respecto del contravenido tema del turismo interno en el sur provincial

Me puse muy contenta cuando Malargüe abrió el turismo interno. Daba una bocanada de aire a mucha gente que la está pasando muy mal porque Las Leñas no abrió, no tiene trabajo y no hay dónde buscarlo. Cuando dieron marcha atrás lo lamente y mucho.

¿Qué opina de la vuelta a clases presenciales?

Hoy observó una resistencia importante por parte del sector docente a volver a clases, fomentado desde un principio por el gremio.

La verdad que los niños son los menos afectados en esta pandemia, salvo los que tengan alguna patología de base, siempre recalcó esto.

Hoy está demostrado que la mayoría de los niños pasan en forma asintomática. Les hacemos muchísimo, pero muchísimo más daño no dándoles clases en forma presencial y dejándolos en la casa.

El niño necesita sociabilizar con otros de su propia edad. No los estamos igualando en oportunidades, no es lo mismo un niño que asiste a un colegio privado donde desde el primer día tuvieron disponible una plataforma virtual a aquellos de la zona rural de Malargüe que reciben una cartilla, sin señal de teléfono y padres que lamentablemente gracias si pueden firmar o leer algunas palabras.

Los niños esos niños van a perder un año de su educación y eso será muy difícil de recuperar. Muchos de ellos, además, debiendo soportar situaciones de violencia dentro de sus casas. Los estamos exponiendo a problemas psicológicos.

En Malargüe los propios médicos inculcan el miedo a esta enfermedad argumentando la precariedad del sistema de salud.

Lo primero que yo separaría sería el tema de la ideología. Hay médicos, muchos, que están alineados políticamente con el gobierno nacional y son los que nos tratan de irresponsables a los que estamos planteando otra cosa desde el principio, pero que a pesar nuestro hoy el gobierno nacional nos está dando la razón.

Por otra parte, los profesionales que trabajamos en salud sabemos cómo cuidarnos. En los primeros 15 días de la pandemia se nos capacitó a todos en la forma en la que teníamos que utilizar los elementos de protección, cómo teníamos que hacer para cuidarnos.

Lamentablemente, el personal de salud que se ha contagiado hasta ahora ha sido porque alguna de las normas no las ha llevado a cabo. Tal vez estuvo tomando mate con otros en el office, no respetó el distanciamiento, no usó los elementos de protección en forma adecuada. Mire, yo estuve los primeros 2dosmeses en el hospital Schestakow colaborando para que la gente tuviera rápidamente los e.p.p. (elementos de protección personal). En un principio había mucho miedo en el personal de la salud a contagiarse y luego se bajó ese nivel de ansiedad, pero, así como se bajó el nivel de ansiedad tuvimos que empezar hacer sanciones porque muchos no usaban los elementos de protección porque son incómodos.

Yo entiendo a mis colegas de la salud, pero en lugares como en Malargüe donde el recurso humano no abunda creo que tienen que extremar las medidas para no contagiarse. No más mate en ninguna dependencia de salud, distanciamiento social y uso correcto de los e.p.p., que todos los hospitales están y en cantidad suficiente.

La gente tiene miedo, es evidente, fomentada por algunos médicos, también por medios alineados al gobierno nacional y creo que no se la puede juzgar por eso. ¿Qué debemos hacer para que el virus no llegue al sur de Mendoza?

Tratar de evitar que el virus llegue sería como ponernos en el medio del río Atuel y querer taparlo con las manos para que el agua no siga su curso.  No lo vamos a poder parar.  En algún momento todos nos vamos a contagiar, lo que no tenemos que hacer es contagiarnos todos juntos para no saturar el sistema de salud.

El gobierno nacional se equivocó al patear la pelota del virus para adelante. Ha sido un grave error porque la patearon para la peor época del año, que es el invierno dónde tenemos las bronquiolitis, las neumonías. Lo ideal hubiera sido que nos hubiéramos contagiado allá a fines de marzo y principios de abril, donde no estaban las patologías respiratorias propias de esta estación del año.

Doctora, respeto su punto de vista, pero también es cierto que hay gente que se está muriendo por Covid-19

Las enfermedades respiratorias causan entre 25.000 y 30.000 muertos al año en la Argentina. No tenemos que asustarnos por los números, todos los días están contando muertos por Covid pero no por otras enfermedades ¿Le pasan a Ud. todos los días la cantidad de gente que muere de cáncer o por enfermedades de otro tipo?

Tenemos que saber que en Argentina se mueren 7.000 personas en accidentes de tránsito. Entre 25.000 y 30.000 por cáncer y, sin embargo, no dejamos de andar en vehículo, no dejamos de comer cosas con grasa, no dejamos de fumar. Por consecuencias de cigarrillos se mueren 40 mil personas al año en nuestro país.

Si ponemos en la balanza el número de muertes por Covid y el número de muerte por otras enfermedades hemos cerrado el país por algo que no tiene tanta mortalidad como otras cosas, si lo que verdaderamente queremos es defender la vida.

Hoy la letalidad del virus ha bajado muchísimo. Un dato, en Villa 31 de Buenos Aires, donde hubo la mayor cantidad de contagios en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, fueron a detectar anticuerpos para ver cuántos realmente se habían contagiado, porque como la mayoría era asintomáticos en un principio no se los diagnóstico a todos. El 60% de la Villa tuvo la enfermedad, de cada 10 personas que tuvo la enfermedad sólo uno tuvo síntomas y sacando la letalidad según el porcentaje de personas que se han enfermado dio  0,129, es decir, menos de 1 cada 100 se muere. La verdad que la letalidad es muy baja.

 En Mendoza no llegamos al 3% de letalidad, es también muy bajo comparado con otras enfermedades, sumado a que la mayoría de las personas que han fallecido son por enfermedades de base. Yo creo que si esto continúa así tal vez no haga ni falta ponernos vacuna.

Por último, hay que tener miedo, estar tranquilo…

Estar atentos y ser responsables, eso es lo que tenemos que hacer. Recibo todos los días a gente llorando en mi consultorio porque no puede ver a sus familiares, abuelos que no conocer a sus nietos, gente con dolor por no haber despedido a un ser querido y, por consiguiente, empezando a cursar o agravando enfermedades de mi especialidad.

La administración de una cuarentena haciendo conciencia en la responsabilidad social de las personas no hubiera tenido consecuencias tan graves en las personas y en la economía. Hoy debemos profundizar este concepto basado en los cuatro ejes de prevención: Uso de tapabocas y barbijos de forma correcta, distanciamiento de por lo menos un metro y medio entre personas no convivientes, lavado de manos con agua y jabón o en su defecto uso de alcohol en gel y el aislamiento de todas personas con enfermedades de base.