Por Fer Tau

Si bien la frase del título parece direccionada a alguien en especial, como un impulso personal y descalificando a alguien, no es tan, así como parece.

 En 1992 Bill Clinton inicia su campaña presidencial para competir contra George Bush al año siguiente. El tema es que parecía que Bush tenía todo controlado para ser reelecto, pero había un temita que incomodaba a los votantes, la economía no estaba funcionando bien. Pero en todos los demás temas, la solidez de Bush era indiscutible ¿Qué pasó? Clinton y su equipo usaron internamente el slogan “es la economía, estúpido” cosa de recordarse entre ellos a cada momento que ese tema era lo más importante para el ciudadano común, el talón de Aquiles de Bush. De más esta decir que esa frase, más un par más, hicieron que una vez más, David derrotara a Goliat.

Con casi 200 días de parate por el tema pandemia, intentar cuidarnos, levantarnos el dedito como un mayor que reta a un niño, lograr que el consumo desparezca, pero se presiona para que las obligaciones de aportes ya sea impositiva o a sindicatos se paguen en término, hace que todo sea muy difícil.

Hay teorías filosóficas de cómo tenemos que ser como sociedad, cómo tenemos que ahorrar, cuánto tenemos que ganar, qué podemos tener, a quién hay que odiar. Todo tabulado y programático, pero los que nos conducen, y su sequito, son la excepción que confirman la regla. Son la explicación más breve y directa de identificar a un oligarca, gente que creció económicamente de manera exponencial, sosteniendo en el poder al que los dejó crecer. Entonces cuando alguien más orientado a la izquierda grita de forma despectiva: ¡Oligarca!, simplemente está mencionando a su clase dirigente. Pero bien, me estoy yendo por las ramas.

La gente que gobierna nuestro país, al lograr el 48% de los votos con un Señor puesto a dedo por la vicepresidenta (chiste fácil, el 48 es el morto qui parla), intentan gobernar con ideologías que atrasan y que en el mundo ya son vistos como bichos raros en países considerados tercermundistas y con cuidado al que tiene un posible potencial bélico. Ni maoísmo, ni marxismo, ni comunismo, ni ningún ismo donde la idea es acumulación personal de poder y fortuna ocultándose en el cartel de la distribución equitativa de la pobreza.

Es la economía, estúpido. Y si la economía se mueve, nos movemos todos.

Varias frases para describir un problema que pueden convertirse en una solución.

Vino como peludo de regalo.

A caballo regalado, no se le miran los dientes.

Es un elefante blanco.

A mal tiempo, buena cara.

Crisis significa cambio, oportunidad.

En este orden.

El tema es que después de sus dueños hayas puesto una millonada de dólares (¿Se puede decir dólares, no está prohibido aún?), a funcionar y casi producir, algo pasó, pero es otro tema ese. Los inversores se fueron, como si en ese lugar hubiese pasado algo. Cerraron la puerta, incumplieron los contratos de todo tipo, pasaron por la intendencia a despedirse y se fueron.

Después de años de estar durmiendo casi al abandono, Mendoza se hace cargo de lo que queda de VALE, que es mucho. Malargüe no va a quedar afuera de esto, es una megaempresa y megayacimiento con varios años parada. Ahora que la gente de Potasio Rio Colorado nos entregan las llaves y se van definitivamente, nos damos cuenta que nos dejan una brasa caliente, difícil de agarrar. Es un proyecto grande, costoso, difícil de mantener y caro para cuidarlo aun sin funcionar.

En caso que no aparezca ningún inversor ¿Qué hacemos? ¿Qué destino se le puede dar? Vamos a tener que ir pensando. Tal vez un concurso de ideas y propuestas, a ver si se nos ocurre algo sin tener que llegar al desguace y remate de lo que allí hay.

Dicen que crisis significa oportunidad ¿Tendremos el billete ganador en Malargüe y no lo sabemos?

La teta del Estado alimenta a unos pocos

¿Cañito, que pachooo? No sé si recuerdan a los payasos Cañito y Firulete, de la época de Marrone, donde hacían alguna rutina en la que salía todo mal y el remate era así: ¿Cañito, que pachooo? Buscando explicaciones después de la manera ridícula que se había resuelto alguna situación.

El tema bien caliente de los últimos días, que a veces llega sobre la hora para ser desarrollado, dio mucho para hablar, abundaron los memes, criticas, preguntas sin responder y certezas de cómo funciona el sistema legislativo. Como decía Victor Sueiro, esto recién empieza. Va a dar mucho que hablar lo que desnudó (y, si me la dejan picando, lo tengo que decir) este escándalo. Vamos con unos ítems:

Se di en medio de una sesión donde, debido a la pandemia, solo se sesiona para leyes de importancia y, parece que, sesionar (cuantas veces puse sesionar en dos renglones, pero vale) desde la casa y por zoom, hacen que diputados no se tomen tan en serio la misión y función que tienen de legislar y velar por nosotros y nuestro futuro. Total, solo se ve lo que sale frente al lente de la camarita, que más allá de todo eso, si la señorita solo se vistió para saludar a Ameri ¿Y si había más gente fuera del alcance del lente ya que era una reunión nudista, con todos los invitados en silencio hasta que la sesión finalice realmente? Pero si esto fuera así, es la vida personal y privada del ex diputado.

A lo que quiero llegar es a un puñado de temas que es con los que está indignada y a punto de ebullición la mayoría de la población argentina: cualquiera puede ser legislador, eso es bueno porque cualquier persona tiene derecho a ser representante de todos en el Congreso. Pero al final, los candidatos entran por lista sábana que ni sabemos quiénes son, ni si están moral o penalmente en condiciones de asumir. Este señor, más famoso esta semana que el mismísimo presidente, era suplente en tercera línea, barrabrava, militante de los picantes y, además, para hacerla corta, de Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires. Ayudó a su padre en la pizzería familiar, se hizo barra brava de River y daba una mano en las disputas partidarias del PJ. En 2001, durante un enfrentamiento con la policía, pierde un ojo. La dirigencia de River, solidaria con la salud del soldado caído, le da trabajo en el club, manteniendo su hobby de violento. Después vinieron diferentes incidentes dentro del club y algún asesinato, con juicio y condenados. No le pudieron sostener la mano y le consiguieron una changa de seguridad privada en Salta, una joyita. Tuerto y todo, se la rebancaba mientras les daba una mano a los muchachos de El Aguante, una facción camporista salteña.  Tras un ascenso con disciplina partidaria y ciertos cargos en la provincia. más figurar de relleno en listas de elecciones nacionales, logra asumir como diputado debido a la renuncia en sus cargos para ocupar bancas como senadores de las personas que lo antecedían en la lista sábana. ¡Así que un barrabrava de ley de la provincia de Buenos Aires, con medalla púrpura por haber caído en combate frente a la policía, cuyo mérito era hacer fuerza de choque, llega a ser diputado nacional, por la provincia de Salta!

Una muestra a veces basta. ¿Serán todos los diputados y senadores, que nos representan, iguales a este Señor? Sabemos que todos no, pero hay muchos que en algo se parecen.

El sistema legislativo es un agujero negro sobredimensionado que nos cuesta a todos cerca de $6.000.000.000 por año en sueldos de todo tipo (diputados, senadores, contratados, planta permanente, choferes, etc) mantenimiento del Congreso con todos sus gastos (abl, impuestos y servicios, etc), edificios y oficinas anexas, pasajes de avión y ómnibus, tareas tercerizadas, sistemas y comunicación, gastos reservados.

Algo estamos haciendo mal. Si alguien se anima a comportarse de forma sospechosa en la propia casa vuelan los escobazos domésticos, pero si la casta noble del pueblo argentino, o sea el poder político, hace lo que se antoja, están en su derecho y es su razón de existir.

No estoy de acuerdo.