Declaración de la Independencia, 9 de julio de 1816 (Imagen Instituto nacional sanmartiniano)

Los invito a que intentemos un ejercicio de visualización e imaginemos la Mendoza del 1816.

Entre julio y agosto de 1816,  acontecieron al menos tres nacimientos en los que San Martín fue protagonista: el de la Patria, el del Ejército de los Andes, y el de Mercedes Tomasa de San Martín. 

El congreso de Tucumán

En esas arduas jornadas, en nuestro territorio, una inmensa energía encaminaba un sueño que estaba costando grandes esfuerzos. Desde marzo se encontraban en Tucumán, los representantes de trece pueblos, en discusiones sobre la posibilidad de la declaración de la independecia.

San Martín, que en ese momento era gobernador de Cuyo, estaba involucrado en la gran tarea  de movilizar políticamente mediante cartas, reuniones,  la declaración de la independencia.

Vemos a nuestro gobernador, relacionarse desde Mendoza con personajes esenciales de este contexto,  por un lado: los congresales Juan Agustín Maza y  Tomás Godoy Cruz,  a quienes San Martín escribía  cartas exhortándolos a que de manera urgente se tomara  la tan esperada determinación, de declarar la independencia;  otro personaje esencial con quien estaba muy ligado fue el diputado por San Luis,  Juan Martín de  Pueyrredón , quien luego fue elegido como Director Supremo por el congreso de Tucumán; Pueyrredón era uno de los pocos que conocían las estrategias y secretos de la campaña libertadora y en caso de morir San Martín en batalla, él debería reemplazarlo. Otro protagonista de Cuyo fue Francisco Narciso de Laprida, diputado por San Juan,  quien ocupó el cargo de presidente del congreso de Tucumán.

 Así vemos al Gral San Martín, desde Mendoza, apresurar las decisiones a través de sus congresales,  e  intervenir con gran sutileza y transformarse en artífice de la declaración de la independencia.

Continuemos imaginando Mendoza más de 200 años atrás…

El ejército de Los Andes

Otro hecho importante que movilizaba la capital mendocina y que lo tiene a San Martín tan ocupado, es la conformación de las milicias; el motivo apartente era la defensa de la patria en caso de ser invadidos desde Chile por el ejército realista, sin embargo, San Martín ya estaba gestando la idea de libertar América desde Mendoza con su Ejército Libertador.

El primero de agosto de 1816  se crea el Ejército de los Andes, seguramente el mayor aporte que los mendocinos hicimos a la libertad de América. Un ejército impecable, grandioso, formado por soldados de distintos puntos del país, de granaderos a caballo, sodados de La Rioja, de San Juan, criollos, negros y mulatos.

Para dotar a esa gran organización de lo necesario, movilizar a todo Cuyo,  el ejército requirió uniformes, calzado, abrigo, mantas, correajes, monturas, arneses, albardas, herraduras, fusiles, ballonetas, lanzas, pólvora, cañones, medios de transporte, elementos sanitarios, alimentos, mulas y caballos y lo que la región cuyana produce: vino, maíz, aceite, zapallo, agua ardiente, charqui. Todo era indispensable en enormes cantidades y en forma perentoria. Fue muy difícil, pero todo se obtuvo y, según dijera San martín “estamos en la inmortal provincia de Cuyo y todo se hace”.

Creó un ejército con un fin determinado, casi utópico, algo impensado para la época y los recursos, pero fue un “nuevo posible” que San Martín hizo ver a sus conciudadanos, nos convenció de que la hazaña era posible.

Mercedes Tomasa de San Martin

Todo esto vivía nuestra Mendoza, en ese agosto de 1816, en junto a su gobernador y ya General en Jefe del Ejército de los Andes. Pero algo más llenó su vida… el 24 de agosto, Dios le dio la gracia de ser padre de una niña, un acontecimiento único e íntimo en la vida de una persona.

Lo imaginamos en la instancia de la vorágine, el ejército se había trasladado al Plumerillo, ya tenía la declaración de la independecia y  cinco meses después debía partir a la guerra. Cuánta luz en su vida, cuánta dulzura, qué sentimientos tan distintos se despertarían en ese hombre que soportaba la responsabilidad de tan grande empresa. Tan importante es para nosotros este nacimiento que, aunque este hecho ocurre en la vida personal del General San Martín, tomamos el 24 de agosto como el día del padre mendocino; será porque San Martín también es nuestro padre.

El General José de San Martín puso a Mendoza en el punto más alto del heroísmo, nos dio una identidad para siempre y nos salvó de nuestro desierto de esperanzas y de ideas; la fundó como cuna de la libertad del continente. Y no nos sintamos menos los malargüinos, que por esta tierra pehuenche marchó la tropa de la columna más austral del Ejército de los Andes, al mando del Tte. Coronel Ramón Freire, rumbo a Chile por el Paso El Planchón – Vergara.

Por: Asociación Cultural Sanmartiniana de Malargüe – Profesora Ruth Mercado

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