Valentín con su familia en el desfile de Malargüe, tras ser reconocido como uno de los mejores judocas del año

Valentín, junto a otros dos malargüinos, Ian Porcel y Facundo Leguizamon compitieron en la “Liga de Oro Judo FIT”, en donde hubo una participación de 108 niños argentinos y más de 4 mil en todo el mundo.

Los tres niños quedaron clasificados, Ian salió campeón mundial y Valentín fue uno de los sorteados entre todos los competidores a nivel internacional representando al país.

Gracias a la actuación de los chicos, Argentina queda en el puesto número 14 de la tabla mundial de Judo y segundo a nivel panamericano, además de que ellos quedan asentados como competidores de nivel mundial en el libro de la Federación Internacional de Judo.

La historia de Valentín

En el 2016 con tan sólo cuatro años de edad Valentín comenzó con la disciplina del Judo  y desde ahí no paró.

Eugenia Rivas, mamá de Valentín, le contó a Ser y Hacer que el niño de apenas ocho años “es como un diamante en bruto que de a poquito y gracias a los profesores, a la dedicación y a la constancia cada día puede ser un poco mejor”

“Él ama lo que hace, ama compartir y le gusta mucho la participar en los torneos” expresaba Eugenia, que desde que el niño comenzó judo lo han acompañado a cada torneo para que sea una buena experiencia para él.

La disciplina del judo, según lo aseguró la mamá, lo ha ayudado mucho a formar su carácter y su personalidad y también ser muy independiente, colaborativo y respetuoso.

En el año 2019, Valentín, fue uno de los elegidos como el mejor judoca del año y el 28 de octubre del 2020 se consagró campeón nacional en su especialidad en la Confederación Argentina de Judo, luego pudo obtener la graduación de la Federación Mendocina de Judo y pasar a cinturón amarillo completo.

Para alcanzar el logro a nivel internacional, tuvo que sortear una serie de inconvenientes, pero eso no importó, Eugenia y Rodolfo le insisten en que “cuando uno se compromete en algo hay que empezarlo y terminarlo” dijo Rivas. Así fue como el domingo les llegó un correo diciendo que Valentín recibió el libro de Oro de Judo más un peluche a modo de insignia.

Eugenia invita a que otros niños se animen y que los padres los acerquen para que puedan presenciar lo que son las clases porque los ayuda mucho.

Valentín, pasión y compromiso.

Cuando se le preguntó a Valentín qué se sintió esta experiencia virtual con el deporte él respondió “a mí no me importó tanto, porque cuando yo hago judo hago judo, no me importa como sea, a mí me gusta” además resaltó que lo que más le gusta del judo son los torneos.

A sus ocho años, y de una manera muy simpática, promueve su disciplina incentivando a otros niños diciendo “yo te doy mi apoyo, trata de ser un judoca y algún día vas a poder ser como yo”

Valen quiere seguir entrenando para algún día poder llegar a ser cinturón negro y agradece a sus papás, a su profe Pablo y sus hermanos.

Pablo Villarruel, el profe de Valen.

Para Pablo, y para toda la FAJ (Federación Argentina de Judo), “fue toda una sorpresa y una alegría muy grande no tal sólo mendocino, sino también a nivel nacional. Nos sentimos muy afortunados” comentaba el profesor. Además, destacó la ayuda y el compromiso de los papás y las ganas de los chicos.

En el mismo sentido, agradece a la Confederación Argentina de Judo, al secretario de judo social, al representante de judo social Mendoza y la Federación Mendocina de Judo. Así mismo hace llegar su reconocimiento y agradecimiento a los profesores de la Escuela Municipal de Judo, a los directores municipales de deporte, Pablo Araujo y Alberto Enrriquez, a Constanza Segura y al Intendente Juan Manuel Ojeda por acompañarlos y apoyarlos.

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