Por Ana Carolina Araujo

Desde que comenzó la cuarentena, según los datos del observatorio “Ahora que si nos ven”, la violencia contra las mujeres ha aumentado de manera significativa y en solo 40 días ha habido 32 femicidios en la Argentina, que se le suman a los 86 casos en lo que va del año, eso da un total de 118 mujeres asesinadas en el 2020 (dato aproximado).

El asesinato es el último eslabón de la cadena de la violencia contra la mujer. La Ley Nacional 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres , define a la violencia contra las mujeres como: “Toda conducta, acción u omisión que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, así como también su seguridad personal«. Además la ley reconoce los siguientes tipos de violencia contra las mujeres:

Física: Se emplea contra el cuerpo de la mujer produciendo dolor, daño o riesgo de producirlo y cualquier otra forma de maltrato agresión que afecte su integridad física.

Psicológica: causa daño emocional y disminución de la autoestima o perjudica y perturba el pleno desarrollo personal o que busca degradar o controlar sus acciones, comportamientos, creencias y decisiones, mediante amenaza, acoso, hostigamiento, restricción, humillación, deshonra, descrédito, manipulación aislamiento.

Sexual: Cualquier acción que implique la vulneración en todas sus formas, con o sin acceso genital, del derecho de la mujer de decidir voluntariamente acerca de su vida sexual o reproductiva a través de amenazas, coerción, uso de la fuerza o intimidación, incluyendo la violación dentro del matrimonio o de otras relaciones vinculares o de parentesco, exista o no convivencia, así como la prostitución forzada, explotación, esclavitud, acoso, abuso sexual y trata de mujeres.

Económica y patrimonial: Se dirige a ocasionar un perjuicio en los recursos económicos o patrimoniales de la mujer, a través de: la limitación de los recursos económicos destinados a satisfacer sus necesidades o privación de los medios indispensables para vivir una vida digna; la limitación o control de sus ingresos, así como la percepción de un salario menor por igual tarea, dentro de un mismo lugar de trabajo.

Simbólica: La que a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos transmita y reproduzca dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad.

Estos tipos de violencia se pueden manifestar en diferentes ámbitos y la ley distingue las siguientes modalidades: violencia doméstica, institucional y laboral.

Malargüe cuenta con el Área de la Mujer que funciona dentro de la Secretaría de desarrollo social de la Municipalidad, donde hay una oficina específicamente destinada para tratar la violencia intrafamiliar y la violencia de género, a modo de contención para aquellas mujeres que todavía no se animan a denunciar.

Constanza Segura, quien está a cargo de dicha Secretaría, asegura que “El municipio se ocupa y se preocupa por la violencia contra las mujeres y les brinda todo lo que está al alcance” y si bien actualmente se está trabajando en estadísticas sobre los casos de violencia en Malargüe:

Desde la Municipalidad, y desde el Área de la mujer, entienden que la contención debe ser abarcativa sobre todo en lo económico para poder sostener la seguridad de la mujer a la hora de denunciar y que no caiga de nuevo por falta de recursos, es por eso que Malargüe cuenta con un refugio para mujeres en donde se las puede proteger y  estar de manera provisoria y desde el municipio se les brinda una ayuda económica de acuerdo a las necesidades.

Cuando una mujer se comunica con Área se activa un protocolo en donde primero se evalúa la situación con el equipo conformado por una abogada, la psicóloga y se denuncia, se apunta a sacar al agresor, pero si la víctima necesita salir de ese lugar se lleva al refugio y se sigue con todo el protocolo que exige la justicia.

Según el último informe del Ministerio de Seguridad de la Nación en conjunto con la Defensoría del Pueblo y también, en el mismo sentido, el informe de la Corte Suprema de Justica de femicidios indican que una de cada nueve mujeres asesinadas en Argentina es asesinada por alguien que conoce y en segundo lugar, siete  de cada diez femicidios ocurren la vivienda particular de la víctima o del agresor, es por eso que para Constanza Segura desde la Secretaría a su cargo y desde el Área de la mujer les preocupa aún más la situación de las mujeres en época de pandemia porque “ellas conviven todo el día con el agresor y cuando una mujer en esta situación se anima a denunciar, es porque verdaderamente su vida corre peligro y nosotros como Estado tenemos que responder de manera inmediata” dice Segura.

Por otro lado, afirma que: “falta de información, capacitación de las personas que intervienen en el proceso, hay involucrar más a todos los organismos que intervienen, para lograr que se empatice con la víctima. Hay que sacar el tabú del “qué habrá hecho” cuando una mujer pasa por esta situación” es por eso que desde el municipio están trabajando para adherirse prontamente a la Ley Micaela, ley que obliga a todas las personas que trabajan en los tres poderes del Estado Nacional a recibir capacitaciones en temas de género y violencia contra las mujeres.

Video elaborado por la Municipalidad de Malargüe destinado a mujeres víctimas de violencia

El área de la mujer atiende de lunes a domingo de 8:30 a 12hs y llamando al 2604231530 se asiste a la víctima de manera inmediata las 24 horas.

¿Qué pasa desde lo legal?

La Fiscal Penal de Malargüe, Dr. Andrea Lorente, segura que hay distintas soluciones para un mismo problema cuando se trata de violencia contra la mujer y que algún tipo de violencia no esté en el Derecho Penal no significa que la mujer no pueda acceder a la justicia: “Se puede denunciar a partir de lo que dice la ley 26.485 de violencia contra las mujeres, los que constituyen delito penal, amenazas, violencia física con lesión, abuso sexual. En cuanto a la violencia económica que forma parte del Derecho Civil o Derecho de Familia, hay que acudir a la justicia de familia donde ellos intervienen”.

Lorente, al igual que Constanza Segura, coinciden que a las mujeres les cuesta mucho salir de este círculo de violencia porque se ven atrapadas por la violencia económica que no tiene fin.

A la hora de hacer la denuncia, la fiscal afirma que generalmente no quieren hacerlo porque no quieren eternizar la situación por la que han pasado, si no que quieren una “vida nueva”, y que si la denuncia se hizo, hay veces que no quieren que los condenen, o como asegura que le han dicho “yo solo quiero darle un susto”.

Desde que asumió la Dra. Lorente, hace aproximadamente tres años, las cifras por denuncias han disminuido y la fiscal asegura que desde antes de arrancar la cuarentena en Malargüe no hay aprendidos por violencia contra las mujeres.