Con la «Bendición de ramos» la Iglesia Católica del sur mendocino vive la Semana Santa, que tendrá su punto culminante desde el próximo jueves cuando tenga lugar el Triduo pascual.
En la Catedral San Rafael Arcángel tuvo lugar la ceremonia de bendición de ramos presidida por Mons. Eduardo María Taussig, obispo de la diócesis de San Rafael, que abarca los tres departamentos del sur mendocino
El Obispo invitó a acompañar a Jesús, y responder “a su amor manso y humilde que nos interpela, convoca e invita a seguirlo”.
“Iniciamos esta Semana Santa muy especial. El año pasado el Pueblo de Dios no pudo participar de los misterios centrales de nuestra fe que conmemoramos esta Semana Santa. Este año la hacemos con restricciones, por cuidar nuestra salud. Por eso no hacemos la procesión y hacemos esta entrada solemne y bendición de ramos”, explicó Monseñor Eduardo María Taussig.
Sin embargo, el obispo afirmó que lo central “es que nos disponemos a acompañar a Jesús hacia el momento más importante de su vida, su entrega de amor en la cruz. Durante toda la vida pública Jesús había evitado las multitudes que lo aclamaran, pero consiente de que se acerca el momento de mostrar que es el Rey, el Mesías permite el homenaje que el pueblo sencillo le brinda, con sus mantos, con sus ramos, olivos; y Él va hacía el trono de la cruz, montado en un asno”.
Con ello, Jesús nos muestra “esa disposición que Él tiene para cumplir la voluntad de Dios Padre para redimirnos, para glorificarnos”.


“Nos muestra como Él quiere reinar en nuestros corazones, en el mundo, en todo el universo. Los ramos que hoy recibimos los llevaremos a nuestras casas, nos pondremos en torno al crucifijo o en algún lugar que nos recuerde todo el año el deseo de seguirlo a Jesús, de homenajearlo con nuestras vidas, con nuestras personas, de caminar con Él hacia el Reino de Dios. Dispuestos a la Cruz y por la Cruz a Luz, a la Resurrección” añadió el Obispo.
Durante la homilía de la Santa Misa dijo “todo lo que hagamos para acompañar a aquellos que están más expuestos, agobiados y solos, será como hacérselo a Jesús”.
El Obispo resaltó el relato de San Marcos, que además de ser el más antiguo y breve de los cuatro evangelios, también tiene rasgos particulares como remarcar la soledad de Jesús.


“En estos tiempos de Covid, aquellos que han experimentado y superado la soledad de la terapia intensiva, nos transmiten que duro es. También el aislamiento social, la soledad de los ancianos y más frágiles, el distanciamiento de nuestros vínculos nos permiten saborear algo de esta soledad de Jesús”, dijo Monseñor.
“A Él, sus discípulos más queridos no lo acompañaron en Getsemaní, se durmieron, Judas lo vendió, pedro lo negó, todos se fueron, lo abandonaron. El tribunal religioso de su pueblo lo condenaron. También el tribunal liberal que prefiero liberar a los Barrabas y condenar un inocente y también el tribunal civil, Pilatos. Aun las últimas palabras de Jesús en la Tierra, «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»(Cf Salmo 21), nos hace ver como experimento hasta el abandono de Dios y sin embargo esa soledad, fue muy fecunda, obtuvo la redención para todos” afirmó.


En un segundo punto, Monseñor habló de cómo lo burlaron e injuriaron a Jesús. “Las autoridades religiosas, se burlaban de su condición de profeta o de Mesías; las autoridades políticas y el pueblo de su condición de rey y sin embargo en la cruz Jesús instauraba su reino, cumplía las profecías, se mostraba como maestro que nos brinda su aliento”.
Taussig invitó a no dejar solo en esta Semana Santa a Jesús. “Acompañémoslo con las liturgias y ceremonias los que podamos presencialmente; por televisión o por los medios virtuales aquellos que no; en la oración en familia, en la actitud interior como las buenas mujeres que estaban al pie de la Cruz”.

También invitó a acompañar a nuestro prójimo. “No lo dejemos solo a Jesús en nuestros hermanos que están más expuestos. Es muy duro para las familias tener un miembro suyo internado, pero todo lo que hagamos para acompañar de aquellos que están más expuestos, agobiados, solos, será como hacérselo a Jesús”.
“Pidamos la gracia que tuvo el centurión romano de reconocer al Hijo de Dios en el trono de la Cruz, pidamos la gracia de acompañarlo con la mayor humildad, amor, cercanía en esta semana santa a Él y a nuestros hermanos que sufren la cruz con Él”, concluyó.
Información colaboración especial de María Rosa Sesé.
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