

«Persigan sus sueños, que todo es posible si le ponen amor, trabajo y constancia»

Rosario Cabello tiene 19 años y una belleza que no pasa desapercibida. Siempre impecable, cuida con esmero su estética, pero también su alma. Es una joven que se preocupa por mantener su estilo, que disfruta verse bien y mostrarse así en las redes, donde combina la elegancia con la frescura de su edad. Sin embargo, detrás de esa imagen hay mucho más: hay una mujer sensible, profunda, orgullosa de sus raíces y decidida a vivir de lo que ama.
«Si tuviera que describir mi hogar y mi niñez en pocas palabras, yo diría que es amor», cuenta Rosario con dulzura. Hija de Roberto Enrique Cabello, gendarme de profesión, y de María de Lourdes Ferrada, pasó gran parte de su infancia recorriendo distintas provincias, cambiando de escuelas y amigos. «Estuve en más de diez escuelas sólo en la primaria». Esa inestabilidad le trajo inseguridades, pero también le dio resiliencia y un fuerte deseo de pertenencia. Malargüe, el lugar donde nació, siempre fue su ancla. Aquí volvía en cada vacaciones, al calor de la casa de su abuela Sara Elena Olate, al cariño de sus primos, a la memoria viva de su abuelo Luis Celedino Ferrada.


Su familia fue y es su sostén. «Lo que más me marcó fueron los valores de mi familia: el respeto, el amor, la importancia de la palabra y tratar siempre con cariño a los demás, porque uno nunca sabe qué está viviendo la otra persona». Rosario es la mayor de tres hermanos, un rol que asume con orgullo, y que refuerza su sentido de responsabilidad. La fe católica también fue un pilar en su vida, transmitida de generación en generación, y que la acompaña en cada paso.

Concluyó el secundario en el Colegio San José de Malargüe y decidió estudiar asesoría de imagen y periodismo de moda a distancia. Desde su casa, rodeada de montañas, comenzó a formarse en un mundo que parecía estar reservado a las grandes ciudades. «Me habían dicho que en Malargüe no iba a tener trabajo y que debía irme, pero yo no quería. Decidí apostar por mi lugar».
El proyecto que la define hoy nació en octubre de 2024: Crónicas de Estilo. Lo que empezó como un blog universitario sobre moda se transformó en un espacio digital donde Rosario fusiona tendencias con identidad local. «La moda es identidad, y descubrí que nosotros también tenemos moda, que se expresa en nuestra manera de vestir y en nuestras tradiciones». En su perfil de Instagram, donde ya reúne más de 4.000 seguidores, se presenta como creadora digital y periodista de moda, dedicada a la cultura, la gente y las historias de Malargüe y Mendoza. Allí revaloriza la memoria, la belleza local y la vida cotidiana de su tierra.

Su mamá, María de Lourdes, es parte fundamental de esta aventura: «Es mi sostén, mi mejor amiga, mi confidente. Ella me impulsa y hasta me da ideas para mis videos». Y también está la presencia espiritual de su abuelo Luis Celedino, que aún hoy siente como un puente hacia Malargüe.

Rosario no teme reconocer sus batallas: «Odiaba las cámaras, odiaba hablar en público». Pero se enfrentó a sus miedos. Uno de los momentos más significativos fue cuando presentó en el Festival Pasturas las recetas de su abuela Sara Elena frente a cineastas y directores. «Lo hice por mí y lo hice por ella». Esa serie de videos, que rescata los sabores del campo, se convirtió en una manera de honrar a sus raíces.
Cuando habla de Malargüe, su voz se ilumina: «La gente es lo que más quiero. Somos reservados, quizás no tan efusivos al principio, pero de gran corazón y siempre dispuestos a ayudar». También nombra el cielo único, las montañas y la riqueza cultural: «Me encantaría que el turismo cultural crezca, que los visitantes puedan vivir la experiencia del campo: aprender cómo se hace un sopón, una torta frita, un chivo, acompañar una cabalgata».
Si tuviera que mostrar Malargüe a alguien de afuera, Rosario comenzaría por la capilla histórica, lugar donde se bautizaron y casaron tantas familias, y continuaría con una jornada de campo: el trabajo del puestero, el esfuerzo diario, la hospitalidad de quienes abren su mesa con la mejor comida. «Si uno va con respeto, siempre te van a recibir con el corazón abierto».

De cara al futuro, Rosario sueña con seguir creciendo profesionalmente, formarse más, expandir Crónicas de Estilo y, en lo personal, devolver a su familia algo de lo tanto que le han dado. «Me encantaría casarme, tener hijos y transmitirles los valores que yo recibí».
Su mensaje para los jóvenes malargüinos es claro y esperanzador: «Que persigan sus sueños, que todo es posible si trabajan, si son constantes, si se forman. Habrá días buenos y días malos, pero si hacen las cosas con amor, siempre lo van a lograr».
Rosario Cabello es una joven bella y talentosa que demuestra que la estética puede convivir con la profundidad, y que desde Malargüe se puede soñar y construir un futuro propio. Su historia es la prueba de que la identidad local, cuando se abraza con pasión, puede transformarse en un camino de vida.











