

Mario Antonio Vázquez, músico y compositor de Malargüe, nos hizo llegar una carta abierta con reclamos a la Comisión organizadora de la Fiesta del Chivo y al intendente Celso Jaque. Pide criterios públicos de selección y recuerda la vigencia de la Ordenanza “Juan Carlos Roth” para promover la música local.

A la Comisión organizadora de la Fiesta del Chivo y, especialmente, al intendente Celso Jaque:
Mi nombre es Mario Antonio Vázquez, DNI 16.836.749. Me dirijo públicamente a ustedes para solicitar una explicación clara sobre un hecho que me afecta como músico local: por qué no he sido convocado, a título personal, a participar en las últimas ediciones de la Fiesta Nacional del Chivo organizadas durante esta gestión.
La edición 2026 del festival se realizó del 7 al 11 de enero y la grilla fue confirmada oficialmente. Sin embargo, por tercer festival consecutivo no recibí llamado, notificación ni argumento alguno sobre mi exclusión, pese a que he buscado canales institucionales para plantearlo.

El año pasado hice uso de la Banca del Ciudadano y expuse este mismo reclamo en el Honorable Concejo Deliberante. Allí pedí que se expliciten criterios de convocatoria y que se resguarde la dignidad laboral del artista local, especialmente cuando se espera que actúe sin retribución.
Entiendo que las fiestas populares requieren organización y decisiones. Pero lo que solicito es básico: una respuesta oficial que fundamente por qué se me deja afuera, y cuáles son los parámetros para decidir quiénes sí y quiénes no integran la programación.
Quiero recordar, además, que en Malargüe existe normativa vinculada a la promoción de la música local. La Ordenanza N° 2.257/2023 designa como “Ordenanza Juan Carlos Roth” a la Ordenanza N° 1.977/2018, que crea el programa “Música en vivo, Promoción de la Música Local”. Si el espíritu es fomentar y acompañar a los músicos del departamento, considero que mi caso merece al menos una explicación formal.

La falta de contratación no es un detalle menor. Como compositor y autor registrado, debo planificar presentaciones para sostener mi actividad y, cuando corresponde, percibir los derechos de autor por mis obras. La ausencia de convocatorias reiteradas me perjudica en lo económico y en lo profesional, y también afecta la previsibilidad mínima que cualquier trabajador de la cultura necesita.
Aclaro también que cumplo con los requisitos habituales que se solicitan para integrar registros y convocatorias: pertenezco al Instituto Nacional de la Música y estoy inscripto en SADAIC como autor y compositor. Aun así, estos requisitos no han significado acceso a instancias transparentes de participación, ni una devolución sobre mi situación.
Mi planteo no se limita a lo personal. En el circuito folklórico local han quedado fuera varios artistas y formaciones con trayectoria y trabajo sostenido: Luis Cogollo González, Luis Darío González, Raíces Nuevas, Ramón Perea, Nacha, Reynaldo Montes, Faustino Martínez y Tamariguay Dúo , entre otros. Menciono estos casos porque el problema parece más amplio: falta de diálogo previo, ausencia de reuniones abiertas y escasa claridad sobre cómo se define la presencia local en un festival que se presenta como identidad de Malargüe.
Además, cuando se contrata a artistas del departamento, ese dinero circula en la economía local. Se gasta en comercios de Malargüe y vuelve al movimiento cotidiano del pueblo. Fortalecer a los músicos locales también es fortalecer a la comunidad que sostiene la fiesta.
Por todo lo expuesto, solicito que la Comisión organizadora y el Ejecutivo municipal informen públicamente qué criterios se usan para la selección, quiénes integran el equipo evaluador y qué mecanismos existen para que un artista pueda recibir una devolución formal. No pido privilegios; pido reglas claras, trato respetuoso y coherencia con el objetivo de promover la música local.


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