

Con mucho sacrificio, la Asociación de Jubilados y Pensionados del Sur avanza en la obra de su salón de usos múltiples y el cierre perimetral del predio. Necesitan la colaboración de la comunidad para mejorar la infraestructura y sostener las actividades para adultos mayores.

Un espacio para no estar solos:La Asociación de Jubilados y Pensionados del Sur , atraviesa una etapa decisiva y convoca a la solidaridad de toda la comunidad para poder finalizar el salón de usos múltiples y avanzar con el cierre perimetral del predio donde, día a día, personas mayores encuentran un espacio de encuentro, contención y compañía.
La institución funciona en un amplio terreno ubicado en calle Villa de Milagros y General Villegas, con una superficie aproximada de 3.400 metros cuadrados. Allí se emplaza un salón principal de 178 metros cuadrados, dos canchas de tejo habilitadas y sectores donde se desarrollan talleres recreativos y terapéuticos.



Con esfuerzo propio y el acompañamiento de vecinos, la asociación avanza en una obra clave para su futuro. El salón de usos múltiples permitirá realizar actividades, encuentros y también alquilar el espacio para eventos, una alternativa fundamental para generar ingresos genuinos y sostener la institución en el tiempo.
En este contexto, la institución solicita colaboración económica para poder continuar con las obras. Se encuentra habilitado el alias (COLINA. COMIDA. RUEDA) para recibir donaciones, destinadas a finalizar el salón de usos múltiples y concretar el cierre perimetral del predio. También invitan a la comunidad a sumar socios, con una cuota accesible de $1500, para fortalecer la asociación y garantizar la continuidad de las actividades.
La Asociación de Jubilados y Pensionados del Sur es presidida por Miriam Lima, quien junto a Fauti Charlie y Dolores Cara integra el equipo que sostiene el funcionamiento cotidiano de la institución. Con recursos limitados y un fuerte compromiso personal, las tres acompañan el proceso de recuperación del espacio y el desarrollo de las actividades destinadas a los adultos mayores.

Uno de los puntos más urgentes es la instalación de gas. Actualmente, el lugar solo cuenta con una salamandra a leña, lo que resulta insuficiente para calefaccionar el salón durante el invierno. “Hoy los adultos mayores pasan frío. Hay personas que vienen igual, aunque haga viento o nieve”, relató José Luis «Gauchito» Garay, voluntario que acompaña a la asociación.
Garay describió situaciones que reflejan la realidad cotidiana del lugar. “He visto abuelos llegar con una bolsita de leña para poder calefaccionarse. Eso duele, pero también muestra cuánto necesitan este espacio”, expresó.
Además del salón, la institución necesita avanzar con el cierre perimetral. La falta de protección ha expuesto el lugar a reiterados hechos de vandalismo que provocaron roturas, pérdidas de materiales y mayores gastos para una asociación que se sostiene con recursos muy limitados.

Garay señaló que, junto a su hermano, trabajan de manera solidaria en la colocación del porcelanato del salón de usos múltiples, una tarea fundamental para avanzar con la obra. Desde el equipo de Ser y Hacer se recorrió el predio y se pudo constatar el esfuerzo que se realiza para reactivar el espacio, sumar socios y, sobre todo, acompañar a las personas mayores en una etapa de la vida donde la contención y el encuentro resultan fundamentales.
Desde la institución aclararon que actualmente no reciben ningún tipo de subsidio ni asistencia económica por parte del Estado nacional, provincial ni municipal. Esta situación hace que el sostenimiento del espacio y el avance de las obras dependan exclusivamente del esfuerzo propio, de los socios y de la colaboración solidaria de la comunidad de Malargüe.

A pesar de las dificultades, la asociación continúa brindando talleres como tejido y yoga terapéutico, que funcionan como espacios de encuentro y cuidado de la salud física y emocional. Para muchos adultos mayores, este lugar no es solo un edificio, sino un punto de referencia donde sentirse acompañados.
Desde la Asociación de Jubilados y Pensionados del Sur agradecieron profundamente a todas las personas que ya han colaborado. Vecinos, trabajadores y familias aportaron dinero, materiales y gestos solidarios que permitieron avanzar con la obra. Cada ayuda, por pequeña que sea, fue fundamental para seguir adelante.
El llamado es a toda la comunidad de Malargüe: acompañar con solidaridad a una institución que, con esfuerzo y esperanza, sigue construyendo un espacio digno para los jubilados y pensionados, donde nadie tenga que transitar la adultez mayor en soledad.










