

Puesteros que viven en la zona de Río Grande, antes de Las Loicas, informaron que la tormenta y posterior creciente dañaron tomas y canales, dejándolos sin el agua que usan a diario. El episodio agrega complicaciones con impacto en la vida rural y la producción.

Puesteros que viven en la zona de Río Grande, reportaron que la tormenta les dejó daños en la infraestructura hídrica rural y los obligó a quedarse sin agua en un tramo ubicado antes de llegar a Las Loicas. Según relataron vecinos del sector, la crecida “emparejó” los canales y afectó el bajo o toma de donde se abastecen para consumo, higiene y tareas domésticas, además del riego y la bebida de los animales.

Los testimonios recibidos por este medio describen una situación crítica: el agua disponible en los puestos no es un complemento, sino el recurso central para tomar, lavar, cocinar y bañarse, y también para sostener la actividad productiva cotidiana. Puesteros de la zona compartieron videos que muestran el estado del terreno tras el temporal y la pérdida de trazas de canales, lo que complica el restablecimiento por cuenta propia.
El episodio se da en un contexto de inestabilidad meteorológica, con alertas por tormentas que incluyeron probabilidad de granizo, actividad eléctrica y precipitaciones intensas en cortos períodos, además de ráfagas fuertes, según reportes oficiales difundidos en las últimas jornadas.

En alta montaña, el mal tiempo también impactó en la transitabilidad con corte en la Ruta Nacional 145 que lleva al Paso Pehuenche por aludes de grandes piedras en la ruta.
Si bien los daños reportados por los puesteros se concentran en tomas y canales, el problema excede lo doméstico: en áreas rurales, una crecida puede tapar, desplazar o “planchar” pequeños canales de conducción que llevan el agua desde el curso principal hasta los puestos. Cuando eso ocurre, el suministro se corta de forma inmediata y la recuperación suele requerir maquinaria para reabrir o reconstruir trazas.
El panorama climático de enero también ayuda a dimensionar el riesgo: en distintos puntos de la provincia se registraron acumulados por encima de las medias históricas, con episodios intensos en períodos cortos, lo que incrementa la probabilidad de crecidas repentinas y daños sobre infraestructura precaria.

Ante la falta de agua segura luego de tormentas, se recomienda extremar cuidados por el riesgo de arrastre de sedimentos y contaminación.
La afectación del suministro de agua en puestos de Río Grande vuelve a poner en agenda la vulnerabilidad de los sistemas rurales ante lluvias intensas. Para las familias que viven y trabajan en el territorio, restablecer canales y tomas no solo implica recuperar la rutina doméstica, sino también asegurar el cuidado del ganado y la continuidad de la producción.
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