

Una docente y madre organizó una jornada de campamento junto a sus hijas y primas para promover el juego tradicional y reducir el uso del celular. La experiencia apunta a convertirse en un proyecto educativo para niñas y adolescentes.

Una experiencia poco habitual tuvo lugar en el camping municipal de Malargüe, donde una mamá decidió organizar una jornada de campamento para que niñas y adolescentes se alejaran por un momento del uso del celular y recuperaran el juego al aire libre y el encuentro cara a cara.
La iniciativa fue impulsada por Natasha Cipolla, docente y mamá de 40 años, quien invitó a sus hijas y a sus primas a compartir una tarde y una noche de camping en el predio municipal. La propuesta incluyó actividades recreativas tradicionales, charlas nocturnas y momentos de convivencia sin dispositivos tecnológicos.
«La decisión surgió a partir de la observación cotidiana de que los niños pasan cada vez más tiempo frente a las pantallas, lo que ha reducido los espacios de juego compartido y el diálogo presencial» contó Natacha. Desde su rol como docente, Cipolla consideró necesario generar una experiencia diferente que permitiera recuperar prácticas simples pero significativas.

Durante la jornada, las niñas participaron de juegos clásicos como la escondida, la mancha y actividades grupales, además de compartir una charla nocturna alrededor del campamento.
La experiencia no se limitó a un encuentro aislado. Este primer campamento forma parte de un proyecto más amplio orientado a niñas/os y adolescentes, con el objetivo de promover actividades que reduzcan el uso excesivo de la tecnología y fortalezcan los vínculos sociales a través de propuestas recreativas y educativas, como talleres de pintura y espacios de expresión, pensados para estimular la creatividad y el intercambio de vivencias personales.
El uso del camping municipal como escenario de la actividad también resultó llamativo, ya que no es frecuente que los propios vecinos de Malargüe elijan este espacio para acampar. La propuesta permitió poner en valor un lugar público pensado para el disfrute de la comunidad local.

Como parte de esta iniciativa, Cipolla comenzó a difundir las actividades y reflexiones del proyecto a través de su cuenta de Instagram @nachacipolla, donde comparte registros de los encuentros y promueve la importancia de recuperar el juego, el contacto social y el tiempo al aire libre en la infancia.
Alejandra Lucero, encargada del camping municipal, manifestó su sorpresa y emoción ante la iniciativa y destacó la importancia de que los malargüinos elijan el predio no solo para pasar el día, sino también para vivir la experiencia completa del camping.
La actividad dejó como resultado un espacio de encuentro, diálogo y juego, y abrió la posibilidad de replicar este tipo de propuestas en el futuro, combinando educación, recreación y vida al aire libre en espacios públicos de la ciudad.


.








