
La Dirección Municipal de Turismo informó niveles de ocupación de hasta el 90% en enero, mientras prestadores turísticos advierten una realidad más inestable y dificultades para competir. El impacto del turismo informal suma preocupación en Malargüe.

La temporada de verano en Malargüe mostró cifras oficiales de ocupación hotelera elevadas en fechas puntuales de enero, aunque desde el sector privado aseguran que esos números no reflejan de manera uniforme la situación que atraviesan muchos alojamientos habilitados del departamento.
Según datos de la Dirección Municipal de Turismo de Malargüe, la primera semana de enero, coincidente con el Festival Nacional del Chivo, registró un 90% de ocupación. La primera quincena del mes alcanzó un promedio del 70%, mientras que el fin de semana del 23 al 25 de enero marcó un 60%. En la segunda quincena, el porcentaje descendió al 50%, de acuerdo con el relevamiento oficial.
AEHGA, La Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica y Afines de Mendoza, dio a conocer, en la voz de su representante local, Johnny Albino, que los números de enero arrojaron sobre 45 establecimientos censados, primera quincena 56%, segunda quincena 40%, promedio mensual Enero 2026 48%.

Desde la mirada de los prestadores turísticos, la realidad diaria es más fluctuante. Martín Segovia, referente local del sector alojamiento, señaló que “los números están inflados si se los toma de forma lineal” y explicó que la ocupación varía de un día a otro. “Podés llegar un día a un 60 o un 70%, y al otro día estar vacío o con un 20%”, expresó.
En ese contexto, Segovia indicó que parte del movimiento turístico se concentra en campings y alojamientos no habilitados. “Hay mucha gente que está en el camping, y eso también impacta en los alojamientos formales”, afirmó, al tiempo que remarcó que esta situación se repite en distintos establecimientos del departamento.
El prestador sostuvo que el problema no es exclusivo de Malargüe, pero que en el departamento se siente con mayor fuerza. “Mendoza hoy se ve cara, tristemente, y Malargüe tiene un problema muy notorio”, señaló. Además, mencionó que el sector turístico provincial intenta sostener la actividad a través de acciones de promoción en otros destinos del país.

En relación a la rentabilidad, Segovia fue contundente: “Hoy no esperemos ganar nada. La idea es pagar impuestos, sostener los gastos fijos y apostar al invierno”. En ese sentido, explicó que muchos prestadores están trabajando “en cantidad”, ofreciendo promociones y ajustando tarifas para intentar mantenerse en actividad.
Sobre los valores actuales, detalló que los alojamientos habilitados manejan rangos aproximados de entre 65.000 y 75.000 pesos por noche para dos personas, y entre 80.000 y 100.000 pesos para cuatro. “Con los gastos fijos que tenemos, es imposible competir con tarifas de 12.000 o 13.000 pesos por persona que ofrece el alojamiento ilegal”, afirmó.
Otro de los puntos que generó preocupación en el sector es la competencia informal. “Todos los alojamientos privados sabemos que esto pasa, pero es muy difícil trabajar de esta manera”, expresó Segovia, quien agregó que muchos prestadores sienten que están en desventaja frente a ofertas que no cumplen los mismos requisitos.

Finalmente, el prestador señaló que, ante este escenario, muchos establecimientos informan diariamente su disponibilidad a la Dirección de Turismo. “Antes no lo hacía por una cuestión de ética personal, pero hoy no queda otra”, explicó, al tiempo que remarcó que el objetivo es sostener la actividad y llegar en mejores condiciones a la temporada invernal.
La temporada de verano deja así un panorama con picos de alta ocupación en fechas clave, pero también con una marcada inestabilidad para el turismo formal en Malargüe, donde los prestadores apelan a sostenerse a la espera de una recuperación









