

La Municipalidad de Malargüe informó que continúa la ampliación del Cementerio local con una nueva etapa de 117 nichos, luego de que los 28 construidos el año pasado ya fueran ocupados. En paralelo, avanzan los trabajos del columbario, una infraestructura destinada a urnas de cremación que busca sumar alternativas y optimizar el uso del espacio.

El Cementerio de Malargüe atraviesa una etapa de ampliación que apunta a resolver un problema silencioso pero cada vez más visible: la necesidad de más capacidad para sepulturas y nuevas modalidades de despedida. De acuerdo a información oficial, la comuna completó durante el último año la construcción de 28 nichos, que ya se encuentran ocupados, y actualmente ejecuta un nuevo proyecto que contempla 117 nichos adicionales.
La obra, según se detalló, se enmarca en una respuesta “a la demanda” y cuenta con el acompañamiento del Secretario de Infraestructura y Servicios Públicos, José Barro, y del intendente Celso Jaque. Si bien el comunicado no precisa plazos de finalización ni el cronograma de entrega, el dato central es claro: el municipio decidió avanzar con una etapa de mayor escala para evitar que el servicio quede desbordado, un escenario que en muchas ciudades se vuelve crítico cuando la planificación llega tarde.
En paralelo a la ampliación de nichos, Malargüe sostiene otra obra clave: el columbario, pensado para el depósito de cenizas y restos pequeños provenientes de cremaciones. Este tipo de infraestructura, cada vez más frecuente en municipios argentinos, responde a cambios culturales y prácticos: la cremación gana terreno por decisiones familiares, costos y disponibilidad de terreno, y exige que los cementerios incorporen espacios adecuados, seguros y reglamentados.

El propio municipio ya había fundamentado la necesidad de contar con columbarios dentro del Cementerio local al elevar un proyecto de ordenanza al Concejo Deliberante. En esa argumentación, se remarcó que el columbario permite alojar urnas cinerarias y, además, funciona como una alternativa que optimiza espacios en cementerios con limitaciones físicas.
Más allá de la infraestructura, la comunicación oficial incorporó un aspecto operativo que suele quedar fuera de este tipo de anuncios: la atención cotidiana. El referente del Cementerio local, Fabián Quiroga, recordó que la operatividad se brinda de lunes a viernes, de 8 a 13, con servicios de cobranzas y asesoramiento integral para familias con seres queridos allí. Ese punto no es menor, porque en un contexto de ampliaciones y nuevas opciones —nichos, cremaciones, trámites y autorizaciones— la información clara y accesible reduce incertidumbre y evita demoras en momentos especialmente sensibles.

En la misma línea, se mencionó el funcionamiento de la florería, bajo un esquema de autorizaciones previas tanto de Rentas como de la oficina del Cementerio. En la práctica, este requisito busca ordenar la prestación del servicio y asegurar que se cumplan las condiciones administrativas, aunque abre un debate habitual en la gestión pública: cuánto se informa sobre el “cómo” de los trámites para que los vecinos no dependan de intermediarios ni recorran oficinas sin necesidad.
El cierre del comunicado también apeló a una dimensión comunitaria: el pedido de cuidar el espacio por tratarse de un lugar de descanso y respeto. En términos de políticas públicas, ese llamado suele estar asociado a problemas repetidos en cementerios municipales —deterioro de instalaciones, vandalismo, residuos, arreglos improvisados— que terminan impactando en la convivencia y en el costo de mantenimiento. En ese punto, la ampliación con nuevos nichos y el columbario no solo son obras: también suponen más orden, más circulación de personas y la necesidad de reforzar criterios de uso y preservación del predio.

Con la nueva etapa de 117 nichos en ejecución y la continuidad del columbario, el desafío ahora es que la comunidad pueda seguir el avance con información más completa: tiempos, costos, criterios de asignación, capacidad proyectada y reglas claras para el uso del nuevo espacio de cenizas. Esa transparencia, además de fortalecer la confianza pública, permite entender por qué una obra en un cementerio también es infraestructura esencial: garantiza un servicio que el Estado debe asegurar incluso en los momentos más difíciles.
Fuente: Municipalidad de Malargüe

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