

Llegó a Malargüe en la década del 80 y nunca más se fue. Isidora Estela Ayala, Reina Departamental de los Adultos Mayores, comparte su historia de vida marcada por la familia, la fe y el compromiso comunitario.

Isidora Estela Ayala es la actual Reina Departamental de los Adultos Mayores de Malargüe y una referente de fortaleza y compromiso comunitario. Su historia está marcada por la familia, el trabajo y una certeza que repite con convicción: “el amor nunca muere”.
Nació en Formosa capital y es la mayor de siete hermanos. “Desde chica aprendí a cuidar y a estar para los demás”, recuerda. Es hija de padres paraguayos y descendiente de abuelos y bisabuelos europeos, una historia familiar que valora profundamente.
De profesión enfermera, llegó a Malargüe a comienzos de los años 80 junto a su esposo y cinco de sus hijos. “Vine de visita y me enamoré del lugar”, contó. “Malargüe tiene algo especial, con sus vientos, sus nieves, todo eso me atrapó”.

Madre de siete hijos, desarrolló su vida laboral con esfuerzo. Trabajó como enfermera cuidando adultos mayores en Buenos Aires y luego como mucama en hoteles locales y en otros destinos turísticos. “Siempre trabajé sirviendo y acompañando”, afirmó.
En 2016 atravesó uno de los momentos más difíciles de su vida, cuando uno de sus hijos sufrió un grave accidente automovilístico que lo dejó cuadripléjico y perdió a dos nietos. “Fue durísimo, pero aprendí a vivir el día a día”, expresó. Actualmente acompaña a su hijo y a su esposo, quien presenta secuelas tras dos accidentes cerebrovasculares.
Lejos de detenerse, encontró en la educación un motor. En 2018 egresó del CENS 3-446 Manuel Santisteban y continúa capacitándose en la Escuela Luis Pasteur, donde ya obtuvo ocho títulos. “Aprender no ocupa lugar y nos ayuda a seguir adelante”, aseguró.

Tras jubilarse, se integró a la Casa de los Adultos Mayores de Malargüe. “Hoy no falto nunca, somos una familia”, dijo. Allí participa activamente y representa al sector como Reina Departamental.
La fe es uno de sus pilares. “La fuerza no es mía, es sobrenatural, viene de Dios”, sostuvo. Y como mensaje final, invita a las familias a reencontrarse: “No dejemos morir el amor, siempre se puede volver a darle vida”.










