

El empresario malargüino Rodolfo Arce, referente local dentro de la Cámara de Servicios Mineros de Mendoza, participó en Uspallata de un encuentro donde se firmó un convenio con emprendedores y proveedores. Su objetivo es claro: aprender cómo se organiza la cadena de valor minera y trasladar buenas prácticas a Malargüe para que el departamento llegue preparado cuando crezca la actividad.

El empresario malargüino Rodolfo Arce decidió mirar más allá del departamento para adelantarse a lo que viene: participar, aprender y construir vínculos antes de que la demanda se acelere. El fin de semana pasado estuvo en Uspallata, en un encuentro de trabajo con emprendedores y actores vinculados al desarrollo minero, donde se firmó un convenio de colaboración para fortalecer el entramado productivo local.
Su presencia no fue protocolar. Arce viajó con un objetivo concreto: traer a Malargüe experiencia práctica sobre cómo se organiza una comunidad proveedora en un territorio que se prepara para proyectos mineros y su cadena de valor. En su lectura, el tiempo que antecede al “boom” es el más valioso para ordenar capacidades, profesionalizar servicios y tejer redes.
El encuentro se realizó el 7 de febrero en el Hotel Valle Andino y reunió a empresarios, emprendedores y vecinos, con foco en acuerdos estratégicos, capacitación y articulación territorial. En ese marco se firmó un convenio con proveedores y emprendedores de Uspallata, con la mira puesta en fortalecer el desarrollo local y preparar perfiles y empresas para futuras oportunidades.

Arce, además, integra la Cámara de Servicios Mineros de Mendoza y es señalado como uno de los referentes malargüinos que viene impulsando que más prestadores se sumen y se preparen ante los requerimientos que podrían surgir con nuevas etapas de exploración y actividad en el sur provincial.
“Lo que hoy vemos en Uspallata es una oportunidad de aprendizaje. Queremos que cuando la minería se consolide en Malargüe, estemos preparados con experiencia, redes de trabajo y una visión clara de desarrollo comunitario”, expresó tras la jornada, en línea con la idea de llegar con planificación y no con urgencias.

En la mirada del empresario, prepararse significa trabajar desde ahora en aspectos que suelen definir quién entra o queda afuera de una cadena de abastecimiento: orden administrativo, estándares de seguridad y calidad, capacidad de respuesta, y vínculos confiables entre empresas locales. La idea es que, cuando crezca el movimiento, Malargüe no dependa únicamente de proveedores externos por falta de oferta local calificada.
Otro punto que Arce busca consolidar es que la preparación incorpore criterios de sustentabilidad y respeto ambiental, tanto en los proyectos mineros como en las actividades asociadas. Para el sector, esto implica prácticas responsables, controles, cumplimiento normativo y gestión ambiental en los servicios que acompañan la actividad, con reglas claras desde el inicio.

En paralelo, también avanzan iniciativas de capacitación para emprendedores y pymes con el objetivo de fortalecer la cadena de valor y mejorar competitividad, en un contexto donde cada vez se demanda más estandarización y profesionalismo en los servicios.
Para Malargüe, el mensaje de fondo es simple: la oportunidad no empieza cuando llegan los contratos, sino antes. En esa etapa previa, quienes se mueven, se capacitan, se asocian y ordenan su oferta suelen estar mejor posicionados para generar empleo local y sostener un desarrollo más previsible. Y en ese camino, la apuesta de Arce es que el departamento llegue preparado, con empresas listas para participar desde el primer día.

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