

El intendente Celso Jaque informó que elevó al Honorable Concejo Deliberante un proyecto de ordenanza para ratificar el Decreto 104/2026, mediante el cual el Municipio aceptó un crédito del Banco Nación por $2.400 millones. Sostuvo que el financiamiento fue habilitado por la Ordenanza 2319/2025 y estará destinado a obras de infraestructura en Malargüe.

El intendente Celso Jaque comunicó que el 11 de febrero remitió al Honorable Concejo Deliberante (HCD) un proyecto de ordenanza para ratificar el Decreto municipal 104/2026, mediante el cual el Municipio aceptó un crédito del Banco de la Nación Argentina por $2.400 millones. El trámite, según indicó, se inició en diciembre de 2025 para afrontar pagos de obras en curso y otras próximas a iniciarse.
En su mensaje, planteó que la ratificación debe tratarse con seriedad por el impacto futuro del endeudamiento y sostuvo que el expediente contiene la documentación de la entidad financiera con el detalle del destino y las condiciones.
Como argumento institucional, el Ejecutivo recordó que el HCD ya había autorizado por unanimidad la gestión y toma de créditos con entidades financieras oficiales a través del Artículo 24 de la Ordenanza 2319/2025, aprobada en el marco del debate presupuestario.

Respecto de las condiciones, Jaque describió un período de gracia de seis meses para el capital y un esquema de tasa con un tramo fijo el primer año y luego un componente variable asociado a una referencia del sistema financiero más puntos adicionales.
También mencionó garantías habituales en este tipo de financiamiento, como la afectación de coparticipación y recaudación propia. En ese punto, defendió la ratificación como un paso requerido para completar instancias administrativas exigidas a nivel nacional, más allá de que la autorización original ya estaba prevista en el presupuesto.
Entre los destinos, enumeró obras vinculadas a infraestructura y servicios: inversiones para el agua en el loteo Arcangioletti, la red de gas para el barrio 60° Aniversario, un Centro Inteligente de Monitoreo y otros frentes en ejecución, además de obligaciones con contratistas.

Jaque sostuvo que la ratificación no debería leerse en clave partidaria sino como una decisión institucional para avanzar con seguridad jurídica y financiera, y expresó su expectativa de contar con acompañamiento de los ediles para concretar el financiamiento.
Desde el punto de vista político este endeudamiento busca sostener capacidad de gestión en un contexto de mayor restricción fiscal y menor margen para financiar obra pública con recursos corrientes. Para el Ejecutivo, el crédito funciona como un instrumento para evitar demoras y mantener un ritmo de obras visible; para la oposición, el punto sensible es el costo futuro y la rigidez que introduce en el presupuesto, sobre todo si el tramo variable de la tasa se encarece.

En ese marco, la ratificación se convierte en una prueba de gobernabilidad: el oficialismo intenta encuadrarla como continuidad de una autorización ya otorgada, mientras que el Concejo puede usar la instancia para reforzar controles, pedir simulaciones y exigir trazabilidad de cada desembolso y obra financiada.
En este tramo falta definir cuál es el cronograma completo de desembolsos y de amortización; qué obras exactas se financian y con qué presupuestos oficiales; qué porcentaje se destina a pagar certificados de obras ya ejecutadas; qué escenarios de tasa se proyectan para el tramo variable; cuánto impacta el servicio de deuda sobre coparticipación y recursos propios; qué mecanismo de seguimiento público se implementará; qué pasa si una obra se readecúa o se demora; y qué cláusulas de garantía y penalidades rigen ante eventuales incumplimientos.

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