

El Paso Planchón-Vergara, que une Malargüe con la Región del Maule en Chile, es un corredor de montaña utilizado por turistas, ciclistas y motociclistas que buscan una travesía de aventura.

El Paso Planchón-Vergara, que conecta Malargüe con la comuna de Romeral y la Región del Maule en Chile, es mucho más que un cruce internacional de montaña. Se trata de un corredor cordillerano de fuerte valor histórico, turístico y social que cada temporada estival moviliza a pobladores, aventureros y autoridades de ambos países.
Ubicado a más de 2.300 metros sobre el nivel del mar, el camino es de ripio, presenta pronunciados caracoles y atraviesa un entorno de origen volcánico dominado por la presencia del volcán Planchón Peteroa. Su traza exige precaución y no está pensada para vehículos bajos o de menor porte, por lo que es habitual que sea transitado por camionetas, motos y vehículos preparados para montaña.
Desde su habilitación estival, el movimiento ha sido constante, especialmente de turistas que no lo eligen como vía masiva, sino como una experiencia de travesía.


En recorridas recientes se observaron grupos de ciclistas desafiando la altura y las pendientes. Entre ellos, esta semana al menos diez mujeres que decidieron unir Argentina y Chile en bicicleta, afrontando los caracoles y el exigente relieve cordillerano. También es frecuente el tránsito de motociclistas que buscan cruzar al vecino país por un camino de aventura.
El paso no es un cruce convencional. Es un trayecto elegido por quienes buscan naturaleza en estado puro, volcanes activos bajo monitoreo y paisajes abiertos que combinan montaña y valle.
El mayor impacto se percibe en la comunidad local. Los puesteros de veranada encuentran en el movimiento turístico una oportunidad de intercambio cultural y sustento. Muchos se convierten en anfitriones espontáneos del camino, ofreciendo un mate, tortitas caseras o una orientación sobre el estado de la huella.

Este año, debido a la situación volcánica, el tradicional encuentro binacional no se realizará en el histórico punto cordillerano junto al hito fronterizo. Aunque la actividad se mantiene en otra localidad, la comunidad siente la ausencia de ese espacio de reunión en plena montaña.
El evento, que nació hace décadas como encuentros informales entre vecinos, se consolidó como símbolo de integración. Más allá del acto formal, representa una instancia donde los pobladores muestran su trabajo con los piños y fortalecen la identidad compartida.
A esto se suma el trabajo permanente de Gendarmería Nacional en el puesto fronterizo, cuya presencia garantiza control y seguridad en un entorno natural exigente.
Para Malargüe, el Paso Planchón-Vergara es parte de su identidad. Es un corredor que dinamiza la temporada estival, potencia el turismo de aventura y sostiene el intercambio humano entre comunidades cordilleranas que comparten historia y paisaje.











