

Ante publicaciones que aseguran que hoy 28 de febrero “se alinean los planetas”, el Planetario Malargüe explicó que no existe una alineación perfecta: lo que puede ocurrir es una disposición aparente sobre la eclíptica. Además, advirtió que no todos los planetas son visibles a simple vista y que la observación depende de la hora, el horizonte y la contaminación lumínica.

El Planetario Malargüe salió a desmentir publicaciones que aseguran que hoy 28 de febrero “se alinean los planetas” y aclaró que, desde la astronomía, no existe una alineación perfecta visible como suele mostrarse en imágenes virales. La institución remarcó que lo que puede verse es, en todo caso, una disposición aparente de varios planetas en una misma franja del cielo, y que la visibilidad varía según el brillo y la cercanía al Sol.
Según la explicación difundida por el Planetario, los planetas pueden aparecer “más o menos” en un mismo sector del firmamento, pero no en una fila exacta. El motivo es que, aunque orbitan alrededor del Sol en planos parecidos, no lo hacen exactamente en un mismo plano y, desde la Tierra, esa geometría se traduce en una línea o arco aparente.
El planteo coincide con lo que explican organismos y materiales de divulgación astronómica: cuando se habla de “alineación” se suele describir un efecto de perspectiva sobre la eclíptica, la franja del cielo donde se proyecta el plano del Sistema Solar. Es decir, no se trata de planetas formando una fila real en el espacio, sino de una apariencia desde nuestro punto de observación.

En el caso de este 28 de febrero, en redes y notas periodísticas se instaló la idea de un “desfile planetario” con varios planetas compartiendo el cielo vespertino. Sin embargo, esa descripción tiene matices importantes: algunos planetas quedan muy bajos tras la puesta del Sol y otros no se ven sin instrumentos por su bajo brillo.
Por eso el Planetario subrayó que no todos los planetas son observables a simple vista. En especial, los más lejanos presentan un brillo débil y, aun en buenas condiciones, pueden requerir binoculares o telescopio, además de un cielo oscuro y la ubicación precisa para diferenciarlos de las estrellas.

A esto se suma un factor decisivo: el resplandor del atardecer. Cuando un planeta se ubica cerca del Sol en el cielo, su observación puede resultar difícil o directamente imposible, ya sea por la luminosidad residual, por obstáculos del horizonte o por el relieve del entorno.
Para quienes quieran mirar el cielo desde Malargüe y alrededores, la recomendación general es buscar un horizonte despejado, alejarse de fuentes de luz intensa y elegir el momento en que el cielo comience a oscurecer. En el departamento, estas condiciones forman parte del atractivo local y del trabajo educativo del Planetario, que desarrolla propuestas y observaciones abiertas al público, siempre sujetas al clima.

El mensaje final fue claro: el cielo ofrece escenas valiosas para observar, pero conviene hacerlo con información confiable y con nociones básicas de lo que se está viendo. En tiempos de viralización rápida, el Planetario invitó a “consultar al astrónomo de confianza” antes de creer afirmaciones simplificadas sobre una supuesta alineación perfecta.




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