

La Dirección de Educación Técnica y Trabajo de la DGE resolvió cerrar 1° 3ª y 6° 2ª en la Escuela Técnica 4-228 Ingeniero Eugenio Izsaky, de Malargüe. La medida se fundamentó en matrícula y proyección, implica reubicación de estudiantes y reordenamiento de horas cátedra, y derivó en un reclamo público de docentes y familias.

La Dirección de Educación Técnica y Trabajo (DETyT) de la Dirección General de Escuelas (DGE) dispuso el cierre de dos divisiones en la Escuela Técnica N° 4-228 “Ingeniero Eugenio Izsaky”, de Malargüe: 1° año 3ª división y 6° año 2ª división, del sector Electromecánico. La decisión, ya formalizada, redefine la estructura de cursos de la institución y abrió un fuerte debate por su impacto en vacantes, organización escolar y continuidad de equipos docentes.
Según la resolución, el cierre se fundamenta en el “desgranamiento de la matrícula institucional” y en la proyección de estudiantes promocionados. En términos prácticos, se trata de una reorganización basada en la cantidad de alumnos y la previsión de inscriptos, con matrícula corroborada a través del sistema GEI, de acuerdo con lo consignado en el texto administrativo.
El documento detalla el alcance de la medida en horas cátedra: se dispone el cierre de 1° 3ª división con 38 horas cátedra del Ciclo Básico, y el cierre de 6° 2ª división con 42 horas cátedra asociadas al trayecto de “Técnico en equipos e instalaciones electromecánicas”. En total, se reordenan 80 horas cátedra vinculadas a las dos divisiones eliminadas.

En cuanto a los estudiantes, la resolución establece que se garantiza la continuidad pedagógica mediante la reubicación de los alumnos en las divisiones existentes dentro del mismo establecimiento y modalidad. Es decir, no se trata de un cierre de la escuela ni de la eliminación de la orientación técnica, pero sí de una reducción concreta de secciones, con efectos directos en el armado de cursos y en el funcionamiento cotidiano.
Para el personal docente, el texto indica que los titulares alcanzados deberán ser encuadrados conforme al Estatuto del Docente y su decreto reglamentario en materia de disponibilidad y reubicación, con garantía de derechos. Sin embargo, dentro de la comunidad educativa sostienen que el problema no se agota en lo administrativo: remarcan que en la educación técnica los perfiles y espacios curriculares son específicos, y que la rotación de profesores puede complicar la continuidad de equipos, especialmente en talleres y materias de especialidad.

“Yo sé que la DGE nos ha explicado que es dinámico el tema de abrir y cerrar cursos, pero esa no es la manera porque hay profes que se van a ir a trabajar a otro lado y después no vamos a conseguir profes, y más en nuestra modalidad. El sexto lo cierran por matrícula, pero después hay cohortes que crecen y el curso se termina necesitando”, señaló un docente que prefirió mantener su anonimato. En el mismo sentido, cuestionó el criterio aplicado en 1° año: “En las inscripciones nos autorizaron solamente 19 chicos por curso porque había que dejar cupos para supervisión, traslados y posibles repetidores. Ahora dicen que la matrícula es baja y cierran un curso, pero es baja porque no nos dejaron inscribir. Tenemos una lista de espera de 130 personas. Es medio como que te digan: ‘Sí, cruzá la calle y te están esperando al otro lado para sacarte una multa’”.
El cierre del primer año es, justamente, uno de los puntos que más inquietud genera en Malargüe por el efecto inmediato en el acceso. Referentes de la comunidad educativa plantean que, aun cuando los estudiantes terminan escolarizándose en otras instituciones, la demanda inicial por ingresar a la Izsaky expresa una preferencia por la modalidad técnica y por su propuesta formativa, vinculada a salidas laborales y a la continuidad de estudios superiores.
El contexto suma otro componente: la escuela transita el proceso de construcción de su edificio propio, una obra esperada durante años por la comunidad. Por eso, el recorte de secciones en una institución que busca consolidar su matrícula y fortalecer su oferta técnica es leído por muchos como una medida difícil de comprender, sobre todo si la demanda de ingreso se mantiene alta, como afirman docentes y familias.

Como consecuencia de la resolución, integrantes de la comunidad educativa difundieron distintos comunicados y convocaron a una movilización para pedir que se revise la medida y se adopten criterios más previsibles. La convocatoria fue fijada para hoy, sábado 7/3 a las 19.30 en el Reloj, con la consigna de visibilizar el impacto en alumnos, horas docentes y comunidad.
Esta es la resolución oficial:

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