

Representantes gubernamentales, técnicos y del sector productivo se reunieron en Malargüe para coordinar acciones sobre la Ley Caprina y la mejora genética. El encuentro buscó establecer pautas de trazabilidad y capacitación para consolidar el arraigo rural en el sur provincial.

Referentes de diversas instituciones públicas y privadas mantuvieron una reunión de trabajo técnica en la ciudad de Malargüe con el objetivo de fortalecer la cadena de valor de la raza Cabra Criolla del Sur Mendocino.
El encuentro contó con la participación activa de la Dirección de Ganadería de Mendoza, la Municipalidad de Malargüe y técnicos del INTA, quienes analizaron el estado actual del sector productivo.

También integraron la mesa de diálogo representantes de la Escuela Agropecuaria Dr. Hugo Pierini, consultores especializados y miembros de la Asociación Rural del Secano Mendocino junto a la Cámara de Comercio local.

Durante la jornada se abordaron ejes estratégicos para el sector, destacándose la operatividad de la Ley Caprina y la necesidad de profundizar en el registro formal de los animales criados en la zona.
La trazabilidad de los ejemplares fue uno de los puntos centrales, entendida como una herramienta indispensable para garantizar la sanidad y la calidad de los productos derivados del ganado caprino.
Asimismo, se planteó la formación de calificadores idóneos que permitan avanzar en procesos de mejora genética, asegurando que las características propias de la raza se mantengan y potencien en el tiempo.
La Cabra Criolla del Sur Mendocino representa un baluarte de la biodiversidad local, adaptada durante siglos a las rigurosas condiciones climáticas y geográficas del departamento y sus alrededores.

Desde el punto de vista educativo, la raza criolla se distingue por su rusticidad y capacidad de conversión alimenticia en zonas de pastizales naturales, lo que la convierte en el sustento principal de las familias puesteras.
Este tipo de ganado posee una gran resistencia a enfermedades y una notable aptitud materna, cualidades que han permitido su subsistencia en el ecosistema del secano con mínima intervención externa.
La articulación entre el Estado y los productores busca no solo el crecimiento económico, sino también proteger el arraigo rural y la identidad cultural que define históricamente al sur mendocino.
Finalmente, los presentes acordaron continuar con el cronograma de capacitaciones técnicas para unificar criterios de selección y registro que beneficien de manera directa a los crianceros de la región.
Fuente: Cámara de Comercio Malargüe


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