

Alumnos, familias y docentes de la Escuela Técnica 4-228 “Ing. Eugenio Izsaky” realizaron este sábado una movilización pública para rechazar el cierre de 1° 3ª y 6° 2ª. Además, convocaron a firmar un petitorio este domingo 8 en distintos puntos de Malargüe, con un pedido central: revertir la medida y abrir una instancia formal de revisión.

La comunidad educativa de la Escuela Técnica N° 4-228 “Ingeniero Eugenio Izsaky” protagonizó este sábado una jornada de protesta en el centro de Malargüe para visibilizar su rechazo al cierre de dos divisiones. Pese al mal tiempo reinante, estudiantes, madres y padres, docentes y vecinos sostuvieron una movilización que combinó caravana y concentración en espacios públicos, con consignas centradas en la defensa de la educación técnica y en la necesidad de garantizar vacantes y continuidad pedagógica.
La acción comenzó con una caravana de autos y bocinazos que recorrió la avenida San Martín. Luego, los manifestantes se reunieron en la plaza y continuaron hacia el Reloj, donde hicieron escuchar sus reclamos en un punto de alta circulación. Según indicaron los participantes, la protesta se desarrolló de forma pacífica y sin cortes de calle, pero con una participación sostenida y un mensaje unificado: “No al cierre de cursos”.

En carteles y banderas, la comunidad dejó expresiones directas sobre el impacto que interpretan que tendrá la decisión. “No al cierre de cursos”, “Los lápices siguen escribiendo” y otras consignas similares apuntaron a interpelar a las autoridades educativas y a sumar apoyo social. También participaron representantes gremiales y vecinos que acompañaron el reclamo, en una convocatoria que —según docentes y familias— busca trascender lo sectorial: plantean que el cierre de divisiones puede transformarse en un precedente para otras escuelas del departamento.
La voz de Maitena, la voz de muchos

Maitena, estudiante de la Técnica Izsaky, puso en palabras el clima que atraviesa a quienes sostienen el reclamo: dijo sentir “impotencia, tristeza y bronca”, y remarcó que el cierre de cursos “no es algo menor” ni un problema aislado de una escuela, sino parte de un escenario más amplio de recortes que impacta en estudiantes, docentes y familias. “No es momento de evadir; es momento de estar todos juntos”, sostuvo,
«No es la primera vez que la Electro tiene que salir a marchar para hacerse oír».
Por último llamó a que la comunidad acompañe y se exprese: “Los invito a salir a las calles, a decir lo que piensan, a no quedarse quietos. Lo que más necesitamos ahora es ruido, porque si la sociedad no reacciona, van a avanzar”.
Qué se va a firmar y qué pide la comunidad
La convocatoria para este domingo 8 incluye la firma de un petitorio que ya circula en formato de nota y que —según el texto— será presentado a la brevedad. En el documento, fechado el 7 de marzo, los firmantes se identifican como “docentes, padres, hijos/alumnos y toda la comunidad educativa” de la Izsaky y exigen la inmediata reversión de la resolución que ordena el cierre de dos divisiones.
En el apartado “Lo que usted debe saber”, el texto sostiene que la comunidad fue notificada “sin preaviso” y cuestiona criterios utilizados para justificar la decisión. También afirma que se cierran cursos por “falta de matrícula”, pero que existirían decenas de chicos en lista de espera para ingresar, con fichas de preinscripción que —indican— pueden revisarse dentro de la institución.

Otro punto clave del reclamo apunta a la seguridad: el documento advierte que reubicar a estudiantes de los cursos cerrados en otras divisiones “no respeta el plan de evacuación actual” y que, si se superan determinados límites de alumnos por curso, podrían verse comprometidas vías de escape ante contingencias. En el mismo texto se menciona como referencia una “cantidad máxima” sugerida de 24 estudiantes por curso para garantizar evacuación.
Además, el petitorio sostiene que parte de la baja de matrícula de años anteriores se explicó por limitaciones edilicias de un edificio anterior, y plantea que, con la ampliación de capacidad proyectada, la medida de cierre dejaría “aulas vacías” y respondería a un diagnóstico equivocado sobre la planta funcional actual y futura de la institución.
En el tramo de exigencias, el documento sintetiza cuatro pedidos concretos:
- Reapertura inmediata de 1° 3ª y 6° 2ª, con docentes y alumnos “originales”, y verificación de la lista de espera.
- Audiencia pública en la escuela con participación de supervisión, directivos, docentes, padres y alumnos para evaluar matrícula real, capacidad del edificio y necesidades de la comunidad.
- Garantías de seguridad para evitar superpoblación de cursos que ponga en riesgo a estudiantes.
- Un posicionamiento político: que el ajuste no recaiga en la educación.

Con esa base, la convocatoria de este domingo busca ampliar el respaldo social al reclamo: la comunidad prevé acercar la nota a firmar en distintos lugares de la ciudad, para sumar adhesiones y elevar el planteo con mayor peso ciudadano.
Mientras avanzan las medidas, la jornada de ayer dejó una señal clara: el conflicto no quedó circunscripto a una discusión interna escolar. La movilización trasladó el tema a la agenda pública de Malargüe, y la juntada de firmas apunta a sostener la continuidad del reclamo en el tiempo, con el objetivo de que las autoridades revisen la decisión y abran una instancia formal de diálogo.

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