

La joven de Malargüe sostiene un alquiler, enfrenta altos costos médicos y busca acceder a un terreno para construir su vivienda. Su pedido expone una necesidad concreta ante la falta de respuestas en su gestión habitacional.

La historia de Belén Márquez pone el foco en una necesidad concreta: acceder a un terreno para poder construir su vivienda y dejar de alquilar en un contexto económico que se vuelve cada vez más difícil de sostener.
Belén tiene 30 años, trabaja desde hace más de una década en un comercio local reconocido «Limpia Hogar» y actualmente realiza cursos de computación. Vive sola y organiza su rutina entre el trabajo, el estudio y el cuidado de su salud, con el objetivo de sostener su independencia.
En el plano educativo, Belén ha finalizado sus estudios secundarios y actualmente continúa capacitándose a través de cursos. En este proceso accede a una beca otorgada por el Honorable Concejo Deliberante de Malargüe. Sin embargo, como es de público conocimiento, estos aportes presentan demoras en su pago, lo que impacta en su organización económica mensual y en la continuidad de su formación.
“Yo no pido un lujo, quiero algo propio, aunque sea básico”, expresa. Su planteo es claro: contar con un espacio donde pueda proyectar una vivienda con ayuda de familiares y allegados.
Cuenta con Certificado Único de Discapacidad, lo que le permite acceder a cobertura estatal. Sin embargo, explica que muchos tratamientos y medicamentos no están completamente cubiertos, lo que impacta de manera directa en su economía.

Belén explica que su situación de salud requiere controles y tratamientos constantes, incluyendo afecciones renales. Según detalla, el costo total de su atención médica puede superar los 400.000 pesos mensuales. “Hay meses que se hace muy difícil cubrir todo”, señala.
En paralelo, sostiene un alquiler que por ahora logra pagar gracias a su trabajo. Sin embargo, advierte que esta situación es incierta. “Hoy puedo, pero no sé hasta cuándo”, expresa, al explicar que su estado de salud en ocasiones le impide cumplir con la totalidad de su jornada. En ese sentido, destaca el acompañamiento de su entorno laboral: “Tengo jefes y compañeros que me entienden y me ayudan mucho”.
En relación con su búsqueda de una solución habitacional, Belén ha realizado gestiones ante la Municipalidad de Malargüe, especialmente en el área de Unidad Especial de Tierras. Según relata, ha mantenido reuniones con el responsable del área, el Dr.Mayoral, aunque sin avances concretos.

“Cada seis meses te vuelven a pedir los papeles, pero no hay una solución”, explica, y agrega que lleva más de 10 años con su carpeta habitacional presentada, actualizándola de manera periódica en busca de una respuesta. También señala que desde diciembre no recibe el bolsón de alimentos que se entrega desde Desarrollo Social, una ayuda que, según indica, resulta clave para sostener su economía cotidiana.
Sobre los encuentros en el área de Tierras, describe que suelen ser instancias “frustrantes”, ya que no logra comprender por qué no puede acceder a un lote. “No entiendo por qué no puedo acceder si veo que sí se están entregando”, sostiene.
En este punto, agrega que incluso familias cercanas a su entorno han recibido terrenos recientemente, lo que incrementa su incertidumbre respecto a los criterios de asignación. Su planteo, insiste, no apunta a un beneficio excepcional, sino a la posibilidad de acceder a un espacio donde construir con ayuda de allegados.
Su caso se da en un contexto más amplio, donde el costo del alquiler y de la vida cotidiana impacta en muchas personas. A pesar de las dificultades, Belén continúa proyectando a futuro. Busca seguir formándose, mantener su trabajo y encontrar una solución habitacional que le permita estabilidad. “Tengo gente que me puede ayudar, pero necesito el lugar”, afirma.
Historias como la suya reflejan una realidad presente en la comunidad: la de quienes, aun con esfuerzo sostenido, requieren respuestas concretas para poder continuar con su proyecto de vida. Visibilizar estas situaciones también permite abrir el diálogo y acercar posibles soluciones.
Fuente: Entrevista Diario Digital Ser y Hacer de Malargüe.









