

La Legislatura de Mendoza reactivó el debate por la “Ley Ágata”, una reforma del Código de Contravenciones que busca endurecer sanciones por maltrato y crueldad animal e incorporar la figura de omisión de cuidado responsable. El proyecto obtuvo despacho favorable en comisión y quedó encaminado para llegar al recinto.

El maltrato animal es una de esas problemáticas que crece en silencio hasta que un caso extremo la vuelve imposible de ignorar. En Mendoza, la discusión vuelve a instalarse con fuerza en un momento de alta sensibilidad pública: a pocos días del Día del Animal, el 29 de abril. Con ese telón de fondo, la Cámara de Diputados informó un avance relevante para la agenda de protección y bienestar animal: la comisión de Legislación y Asuntos Constitucionales emitió despacho favorable para la denominada “Ley Ágata”, una iniciativa que apunta a endurecer sanciones por violencia, negligencia y abandono.
La propuesta se conoce como “Ley Ágata” por el caso de una yegua que murió tras ser golpeada en San Rafael, un hecho que conmocionó a gran parte de la provincia y empujó a proteccionistas y vecinos a reclamar respuestas más severas. El proyecto fue presentado por la diputada Laura Balsells Miró, aunque el centro del debate excede nombres y bancas: lo que está en juego es si la provincia contará con herramientas contravencionales más contundentes para sancionar y prevenir el maltrato.

Según lo difundido por Diputados, el texto propone modificar el artículo 140 del Código de Contravenciones e incorporar un artículo 140 bis. La idea es ordenar el problema en tres planos, que suelen aparecer mezclados en la vida real: el maltrato directo, la crueldad como forma agravada y la omisión de cuidado responsable, que apunta a la negligencia sostenida o al abandono.
En el primer nivel, el maltrato contra animales domésticos o silvestres podría sancionarse con multa de 1.500 a 3.000 unidades fijas (UF) o arresto de 30 a 60 días. En el segundo, cuando el hecho se considera crueldad, la escala sube a 3.000 a 8.000 UF o arresto de 60 a 90 días. La intención es que la respuesta legal deje de ser meramente simbólica y pase a tener un efecto disuasivo real.
Además de las sanciones principales, la reforma incorpora medidas que buscan cortar la reincidencia: inhabilitación para la tenencia de animales y cursos obligatorios vinculados al bienestar animal y la tenencia responsable. Estas herramientas apuntan a un punto repetido por quienes intervienen en rescates: sin un componente preventivo, la sanción llega tarde y el ciclo se repite.

El tercer eje, “omisión de cuidado responsable”, pone el foco en situaciones frecuentes que no siempre se denuncian como violencia, pero generan daño grave: falta de alimentación adecuada, ausencia de cobijo, no brindar atención sanitaria, o el abandono en la vía pública o en inmuebles cerrados. Para esos casos, se plantean multas de 500 a 1.500 UF o trabajo comunitario de 10 a 20 días. Y, ante reincidencia, se contempla que el juez pueda ordenar el retiro del animal y su entrega en guarda a asociaciones registradas o a terceros autorizados, según reglamentación.
En la previa del Día del Animal, la discusión legislativa también reabre una pregunta incómoda para el Estado y para la comunidad: cómo se transforma una norma en protección efectiva. Porque endurecer sanciones es un paso, pero la respuesta real depende de que existan canales de denuncia claros, capacidad de intervención y redes de resguardo cuando se ordenan retiros o guardas. En departamentos extensos y con zonas rurales, el desafío suele ser doble: detectar a tiempo y actuar con rapidez.
Por eso, más allá de lo que ocurra en el recinto, hay un punto que sigue vigente hoy: qué puede hacer un vecino cuando presencia un caso de maltrato o abandono. Sin reemplazar el rol de las autoridades, hay acciones básicas que ayudan a que una denuncia sea más sólida y, sobre todo, a reducir riesgos.
Qué hacer ante un caso de maltrato (guía práctica):
- Registrá datos básicos: lugar exacto, fecha, hora y descripción de lo observado. Si es seguro, fotos o video del contexto.
- No te expongas a violencia: evitá el enfrentamiento directo con posibles agresores.
- Buscá intervención oficial: realizá la denuncia por vías institucionales (seguridad/justicia/áreas municipales competentes).
- Sumá testigos: una segunda persona que confirme lo visto puede ser decisiva.
- Si hay urgencia, pedí asistencia inmediata y priorizá la seguridad personal.
A tres días del 29 de abril, el avance de la Ley Ágata funciona como una señal política y social: el maltrato animal dejó de ser un tema “secundario” y empieza a discutirse como un problema público que exige sanción, prevención y capacidad de respuesta. El resultado final dependerá del trámite legislativo, pero el debate ya puso en primer plano lo esencial: el bienestar animal como responsabilidad colectiva y estatal.

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