

La histórica disciplina de bastoneras vuelve a Malargüe de la mano de ex integrantes de la Agrupación Pehuenche. Los ensayos se realizan los sábados en el Polideportivo y están abiertos a personas desde los 4 años sin límite de edad.

El tradicional cuerpo de bastoneras volvió a tomar protagonismo en Malargüe, impulsado por ex integrantes de la histórica Agrupación Pehuenche, quienes retomaron la actividad con prácticas abiertas a la comunidad en el Polideportivo Municipal Malal-Hue.
La iniciativa surgió a partir del impulso de Verónica Álvarez y el acompañamiento de Miriam y Gabriela Verdugo, junto a otras ex bastoneras, quienes decidieron recuperar una disciplina que marcó a varias generaciones en el departamento. El proyecto nace por el vínculo emocional y los recuerdos asociados a esta actividad.
Haciendo un poco de historia, Miriam verdugo relató a Ser y Hacer de Malargüe que «las bastoneras en Malargüe estuvieron vinculadas a formaciones organizadas, acompañando bandas y participando en desfiles y actos públicos». La Agrupación Pehuenche, en particular, estuvo apadrinada por la Policía de Mendoza y contó con referentes que guiaron la formación de numerosas jóvenes.

En ese contexto, la figura del bastón mayor tenía un rol central dentro de la organización. En la Agrupación Pehuenche, esta responsabilidad era ejercida por Anibal Osorio, integrante de la Policía de Mendoza, quien junto a su familia participaba activamente en la formación de las bastoneras. Su función no solo consistía en coordinar los movimientos y las presentaciones, sino también en transmitir la disciplina y el orden característicos de este tipo de formaciones, que combinaban coreografías con estructuras organizadas y sincronizadas junto a bandas musicales.
Durante esos años, el cuerpo llegó a reunir cerca de un centenar de integrantes, consolidándose como un espacio de formación artística y disciplinaria. Incluso, se desarrollaron agrupaciones en otras zonas del departamento, ampliando el alcance de la actividad.
En la actualidad, el nuevo comienzo ya muestra una importante convocatoria. Las prácticas se desarrollan en el óvalo del Polideportivo, los días sábados de 15:00 a 16:30, con inscripciones abiertas para personas desde los 4 años, sin límite de edad. El espacio también está abierto a varones.

Además del aspecto coreográfico, las referentes remarcan el valor formativo de la disciplina. El trabajo con el bastón implica coordinación, motricidad fina, concentración y sincronización con otros compañeros, lo que la convierte en una actividad integral.
Desde la organización destacan que se trata de una alternativa saludable frente al uso intensivo de dispositivos tecnológicos, promoviendo el encuentro grupal, la actividad física y el desarrollo de habilidades motrices.
Actualmente, el grupo se encuentra en una etapa inicial de entrenamiento, enfocándose en movimientos básicos y con la intención de incorporar coreografías completas en las próximas semanas. También plantean la necesidad de contar con un espacio cerrado para continuar con las prácticas durante el invierno.
El regreso de las bastoneras representa así una oportunidad para recuperar una tradición local y, al mismo tiempo, generar un nuevo espacio de participación comunitaria para distintas edades.

.








