

El proyecto no modifica la participación que reciben los municipios sobre las regalías provinciales. Lo que cambia es cuánto podrá cobrar Mendoza a las petroleras, con alícuotas variables, reducciones e incentivos. Para Malargüe, la diferencia será decisiva según esos beneficios se apliquen a producción nueva o a petróleo que ya se extrae.

La nueva Ley de Hidrocarburos enviada por el Gobierno de Mendoza a la Legislatura tendrá en Malargüe uno de sus principales escenarios de aplicación. El departamento concentra una porción sustancial de la producción provincial y, al mismo tiempo, buena parte del potencial mendocino de Vaca Muerta.
Para entender qué está en juego hay que separar dos cuestiones que pueden confundirse: El proyecto no modifica ni deroga el régimen vigente por el cual los municipios participan del 12% de las regalías petrolíferas y gasíferas, distribuido según la producción departamental.
La Ley 6.396 establece que los municipios participan del 12% de las regalías petrolíferas y gasíferas efectivamente percibidas por Mendoza, con distribución vinculada a la producción de cada departamento. El nuevo proyecto no deroga esa norma.
La reforma ocurre un paso antes: en la regalía que paga el productor.
Del 12% tradicional a un sistema más flexible
La actual Ley 7.526 establece como regla una regalía del 12%, aunque ya contempla posibilidades de reducción. El nuevo proyecto profundiza esa flexibilidad.
Para futuras licitaciones propone una regalía de referencia de 15% + X, donde “X” será parte de la oferta y podrá incluso ser negativa. También permite reducir determinadas regalías hasta el 5% y crear incentivos por debajo de ese porcentaje para casos como reactivación de pozos inactivos, exploración complementaria, crudos pesados y recuperación terciaria.
Esto no significa que toda la producción de Malargüe vaya a pagar 5%. Las concesiones existentes tienen títulos y condiciones propias, y el proyecto preserva derechos y obligaciones válidamente constituidos.
Pero sí existe una consecuencia directa para el departamento: si Mendoza cobra una regalía menor sobre determinada producción, también disminuye la masa sobre la cual participan los municipios, si producción y precios permanecen iguales.
Un ejemplo permite dimensionarlo.
Si una explotación que paga 12% pasara a pagar 5%, necesitaría aumentar su producción aproximadamente 140% para generar la misma cantidad de regalías, suponiendo que el precio no cambia.
Esa cuenta explica buena parte de la discusión.
La clave: ¿petróleo que ya existe o producción nueva?
No es lo mismo reducir una regalía sobre un yacimiento que actualmente produce que utilizar ese incentivo para generar petróleo que hoy no existe.
Si una misma producción pasara del 12% al 5%, necesitaría aumentar aproximadamente 140% para generar la misma masa de regalías, suponiendo iguales precios y demás variables.
Pero el razonamiento cambia frente a un pozo inactivo o un desarrollo de Vaca Muerta que no se realizaría sin nuevas inversiones.
Si actualmente no hay producción, tampoco hay regalías para Mendoza ni participación para Malargüe. En ese escenario, una alícuota promocional podría generar recursos nuevos, aun siendo porcentualmente menor.
Por eso, una regalía más baja no implica necesariamente una pérdida para Malargüe, pero tampoco garantiza por sí sola mayores ingresos.
La pregunta determinante será sobre qué producción se concede el beneficio y cuánto aumenta efectivamente esa producción.
El proyecto permite establecer incentivos inferiores al 5%, pero no fija como regla general en su articulado que esas reducciones deban aplicarse exclusivamente sobre producción nueva o incremental. Para Malargüe, esa distinción puede tener consecuencias económicas importantes.
Tres ejemplos de Malargüe
Las propias concesiones del departamento muestran por qué no puede aplicarse una misma conclusión a todos los yacimientos.
Puesto Rojas, Cerro Mollar Oeste y La Brea, operadas por PCR y prorrogadas hasta 2037, mantienen una regalía contractual del 12%. Son un ejemplo de producción existente bajo condiciones ya establecidas.
Cerro Fortunoso y Valle del Río Grande, transferidas de YPF a Venoil y también prorrogadas hasta 2037, presentan otro modelo: para el petróleo se informó una regalía variable entre 5% y 16%, según el precio, mientras que para el gas se mantiene el 12%. Estas áreas muestran que Malargüe ya convive con esquemas de regalías variables.
El tercer caso es Cañadón Amarillo, donde la mirada está puesta en Vaca Muerta. Allí se proyectó un piloto no convencional por USD 44 millones y el Gobierno provincial informó que, si los resultados son favorables, el desarrollo podría involucrar inversiones de hasta USD 1.350 millones.
En este último caso, la discusión cambia: no se trata solamente de qué porcentaje se cobrará, sino de determinar cuánta producción que hoy no existe puede generarse y cuánto de esa nueva actividad terminará efectivamente beneficiando a Malargüe.

Un cambio que toca directamente al empleo
La comparación entre ambas leyes deja otro punto particularmente sensible para el departamento.
La Ley 7.526 vigente establece un mínimo del 75% de mano de obra mendocina.
El nuevo proyecto no reproduce ese porcentaje. En cambio, establece programas orientados a incrementar la participación local y habla de priorizar trabajadores mendocinos o residentes y proveedores locales bajo condiciones equivalentes.
La diferencia es concreta: el piso del 75% deja de estar expresamente establecido en el texto de la nueva Ley de Hidrocarburos propuesta.
Esto no impide que futuros pliegos de licitación establezcan porcentajes específicos, pero ya no sería una exigencia formulada de la misma manera en la propia ley.
Tampoco el proyecto establece una cuota particular para trabajadores o empresas de Malargüe.
Entonces, ¿Malargüe gana o pierde?
Con la información disponible, hoy no puede afirmarse responsablemente ninguna de las dos cosas.
El proyecto no le quita a Malargüe su participación municipal en las regalías, pero otorga mayor flexibilidad para determinar cuánto cobrará previamente la Provincia en cada proyecto.
Si los incentivos se utilizan para generar nuevos pozos, recuperar producción inactiva o desarrollar Vaca Muerta, pueden crear inversiones, actividad y recursos que hoy no existen.
Si una reducción alcanza producción que ya generaba regalías, será necesario que el incremento posterior de producción alcance para compensar la menor alícuota.
Por eso, para Malargüe la discusión no debería terminar en si una regalía será del 5%, 12% o 15%.
Habrá que observar qué producción recibe el beneficio, cuánto se invierte, cuántos barriles adicionales se obtienen, qué regalía se paga efectivamente, cuánto empleo y contratación local se generan y cuánto dinero termina llegando al departamento.
Si la nueva ley es aprobada, la discusión para Malargüe no terminará con la votación en la Legislatura.
Comenzará con cada licitación, cada incentivo y cada nueva concesión.

LECTURA RÁPIDA
¿Malargüe pierde parte de sus regalías con la nueva ley?
No directamente. El proyecto no elimina la participación municipal vigente. El impacto dependerá de cuánto cobre efectivamente la Provincia en cada concesión.
¿Qué pasa si una regalía baja del 12% al 5%?
Con igual producción y precio, se recauda menos. Para compensarlo, la producción tendría que aumentar aproximadamente un 140%.
¿Los incentivos serán sólo para producción nueva?
El proyecto no lo garantiza como regla general. Este punto es clave: no es igual incentivar nuevos barriles que reducir regalías sobre producción que ya existe.
¿Se mantiene el 75% de mano de obra mendocina?
No aparece ese piso en el nuevo proyecto. Se establece una política de priorización de trabajadores mendocinos o residentes y proveedores locales, pero sin reproducir en ese artículo el mínimo del 75% previsto por la legislación vigente.
Fuentes:
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