Mi nombre es Benjamín González, malargüino por adopción y comerciante de esta ciudad en la cual resido desde hace más de 40 años. Me dirijo a la sociedad de nuestro departamento para hacerles llegar mi enorme preocupación ante el aparente desinterés existente frente a la posibilidad cierta de que tanto nuestro departamento, cuanto la provincia de Mendoza, pierdan la realización de una mega obra que con gran justicia podría ser conocida como la obra del siglo. Me refiero a la construcción del embalse Portezuelo del Viento, cuyo emplazamiento está previsto sobre el río más caudaloso de la provincia, es decir el Río Grande.

            Su construcción generaría miles de puestos de trabajo directos e indirectos y sus prestaciones, además de la generación hidroeléctrica, serían innumerables: Se fomentaría el turismo con afluencia de personas desde los distintos puntos de nuestro país y también desde la república de Chile, aprovechando su espejo para el desarrollo de diferentes deportes acuáticos y la radicación de emprendimientos tales como hoteles, hosterías, restaurantes, cabañas, quintas y otros, a lo largo del perilago. A la incomparable belleza de sus paisajes podría agregarse la incorporación de una forestación adecuada mediante coníferas u otros ejemplares que aconsejaren los profesionales y técnicos del ramo.

            De este modo, podría lograrse un crecimiento similar al logrado por otras provincias, como ha ocurrido con Potrero de los Funes en la vecina San Luis, donde se realizaron loteos y entregas de parcelas en condiciones muy favorables al sólo efecto de ser incorporadas al desarrollo local, motivando de ese modo a la gente para que invierta allí su dinero.

            También se podría realizar un circuito que uniera dicho complejo con Valle Hermoso.

            Por supuesto que tan magna obra no podrá llevarse a cabo en unos pocos años y muchos de nosotros no alcanzaremos a verla ni disfrutarla, pero es hora de que tengamos la grandeza de pensar para nuestra posterioridad. Nuestros hijos, nietos y generaciones venideras serán los beneficiarios de ella. Sería muy triste que ellos se sintiesen desilusionados si nos dejásemos torcer el brazo en este momento por las chicanas políticas de representantes de provincias que carecen de infraestructura para la sistematización del riego y que jamás se preocuparon por el destino de las aguas que escurren a través del Río Colorado, del cual El Grande y el Barrancas son sus principales afluentes. Pampeanos, neuquinos, rionegrinos y bonaerenses se encuentran actualmente hermanados en una gran canallada poniendo trabas a una obra soñada desde la década de los 50 del siglo pasado. Los tres últimos, además, borraron recientemente con el codo lo que habían firmado con la mano.

            Los pampeanos reclaman agua, pero la verdadera intención es participar de las regalías y de la administración de la obra. Mientras tanto, nuestra provincia lleva varios años con emergencia hídrica, viendo hasta el año anterior cómo nuestras represas bajaban de sus cotas históricas por la falta de nevadas en la alta cordillera. Portezuelo constituiría un aporte más en ese sentido y, realizándose el trasvase al río Atuel, se incorporaría una vasta extensión de terreno ahora virgen, al área irrigada para entrar en producción agrícola.

            Me preocupa escuchar a nuestro gobernador exponer como un plan B la radicación de un parque eólico en El Sosneado que según él y sus funcionarios generaría la misma energía que Portezuelo, pero se agotaría en eso: solamente generación eléctrica, mientras que las ventajas de nuestra obra serían múltiples.En segundo término, menciona la construcción de El Baqueano, un diquecito sobre el río Diamante, dejándonos excluidos nuevamente a los malargüinos. 

            La nación no tiene que financiar nada con Portezuelo, como se ha dicho por allí equivocadamente. Los fondos que está girando a la provincia SON DE PROPIEDAD EXCLUSIVA DE LA PROVINCIA DE MENDOZA como compensación por el daño que la misma sufrió durante años por la promoción industrial que beneficiaba a varias provincias vecinas, y que Mendoza reclamó judicialmente, recibiendo el apoyo de la Corte Suprema. Dando fin al diferendo, se acordó la entrega de esa suma en dólares para la ejecución del proyecto Portezuelo del Viento.

Es hora de que nuestro gobernador abandone su timidez, se arme de coraje, y dé la batalla como corresponde para defender la concreción de una obra importantísima para toda la provincia y cuyo emplazamiento deberá hacerse en Malargüe.

                                                                          BENJAMÍN GONZÁLEZ, DNI 8.115.488