
El incendio ya afectó 67 hectáreas y permanece contenido por picadas cortafuegos realizadas con maquinaria municipal. En la zona trabajan bomberos, YPF, Defensa Civil, guardaparques y pobladores. No hay construcciones ni ganado afectados y se mantiene guardia permanente.

El incendio que afecta a la zona de Bardas Blancas se encuentra contenido y, según la información oficial disponible, no representa peligro para los vecinos ni para los puestos ubicados en los alrededores. El fuego lleva afectadas unas 67 hectáreas y mantiene actividad moderada en su interior, aunque con el perímetro asegurado por picadas cortafuego construidas con maquinaria del municipio.
Desde el inicio del siniestro, bomberos de la Policía de Mendoza con base en Malargüe, brigadistas, personal de Defensa Civil municipal, guardaparques y pobladores trabajan de manera coordinada en el control del incendio. De acuerdo con la información oficial, «siempre hubo predisposición y presencia continua de los equipos de emergencia».

El terreno de la zona es muy agreste y dificulta el uso del camión de bomberos habitual, que no puede acceder por la distancia y por las características del relieve. Por este motivo, las tareas se realizan con el camión provisto (YPF), utilizado por el personal de bomberos para operar dentro del área del incendio. Esta herramienta, sumada a las picadas cortafuego y al trabajo manual, fue clave para contener el avance de las llamas.
El reporte oficial del Ministerio de Energía y Ambiente, confirma que no hubo afectación de corrales, construcciones ni ganado, y que la situación se encuentra controlada. Asimismo, en el lugar permanece una guardia de cenizas permanente, destinada a evitar reinicios y asegurar el control del perímetro durante toda la jornada.

Si bien vecinos del sector manifestaron preocupación durante el avance inicial del incendio, la información oficial sostiene que siempre se trabajó de manera constante en el territorio. La presencia de personal especializado y el despliegue de recursos permitieron mantener estable el comportamiento del fuego y evitar que se dirigiera hacia zonas productivas o habitadas.
El operativo continúa con monitoreo interno del foco, refuerzo de las líneas cortafuego y vigilancia continua del perímetro. Las autoridades operativas transmiten tranquilidad a los residentes de los puestos rurales, asegurando que no existe riesgo para la población y que los equipos seguirán presentes en la zona.

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