

Mientras San Rafael alcanza el 95% de avance en la ampliación de su gasoducto y prevé habilitarlo antes del invierno, Malargüe continúa sin conexión al sistema nacional de gas natural, pese a proyectos y audiencias públicas realizadas desde 2022.

La ampliación del gasoducto de San Rafael ingresó en su etapa final con un avance cercano al 95% y la confirmación oficial de que comenzará a funcionar de manera progresiva antes del invierno, beneficiando a más de 20.000 familias. El anuncio, celebrado como una de las principales inversiones de infraestructura del año en el sur mendocino, vuelve a instalar una pregunta incómoda pero necesaria: por qué el gas natural por red avanza, pero se detiene antes de llegar a Malargüe?
Mientras un departamento amplía su capacidad, Malargüe sigue siendo el único de Mendoza que no está conectado al Sistema Nacional de Transporte de Gas Natural por gasoductos de alta presión. La ciudad más fría de la provincia, y además productora, continúa dependiendo de un sistema alternativo para cubrir una necesidad básica, en clara desventaja frente al resto del territorio provincial.
En diciembre de 2022 se realizó una audiencia pública ambiental por el proyecto del gasoducto Papagayos–Malargüe, una obra considerada estratégica para modificar la matriz energética local. El plan preveía abastecer a la ciudad desde el gasoducto La Mora–Papagayos, con un trazado paralelo a un oleoducto existente, lo que reducía el impacto ambiental y técnico de su ejecución.

La propuesta contemplaba un caudal inicial estimado en 13.000 metros cúbicos por hora, destinado a usuarios prioritarios, industrias y estaciones de carga de GNC. De concretarse, hubiera permitido dejar atrás un sistema de abastecimiento más costoso y vulnerable, especialmente durante los meses de mayor demanda.
Actualmente, Malargüe se abastece con gas licuado de petróleo transportado en camiones desde distintos puntos del país. Desde la planta de almacenamiento local se distribuye el servicio a los usuarios,
Las razones de esta situación son históricas y estructurales. El sistema de gasoductos de Mendoza nunca se extendió hasta el extremo sur provincial y los proyectos anunciados en distintas gestiones quedaron frenados por objeciones económicas, tarifarias y por la falta de financiamiento concreto.

La comparación con San Rafael deja en evidencia una desigualdad energética que persiste. Mientras el gasoducto avanza y se amplía en un departamento, Malargüe sigue esperando que la infraestructura esencial cruce un límite que, hasta ahora, ha sido más político y estructural que geográfico.
Fuente: Municipalidad de San Rafael; Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial de Mendoza


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