

El astroturismo ya no es una tendencia “de nicho”: entró a la conversación internacional de la mano de FITUR 2026, donde ONU Turismo y la Fundación Starlight presentaron su guía global para desarrollar el producto. En paralelo, Argentina difundió su propia guía práctica nacional. El problema —y la oportunidad— es que Malargüe, con cielo, normativa y Planetario, todavía no aparece con el peso que merece en los espacios donde se ordena la agenda turística.

En turismo, las decisiones no se toman solo mirando paisajes. Se toman mirando mapas, catálogos, ferias y guías. Por eso FITUR importa: no es únicamente una vidriera, es un lugar donde se instalan prioridades, se negocian alianzas y se define qué destinos entran en la conversación global.
En la edición 2026, el astroturismo ganó un respaldo clave: ONU Turismo y la Fundación Starlight presentaron en Madrid la publicación A Guide for the Development of Astrotourism, un documento con orientaciones prácticas para diseñar y gestionar productos de observación del cielo en destinos de todo el mundo.

Argentina comunicó la guía global en el marco de FITUR y, en ese mismo impulso, difundió sus guías nacionales para fortalecer destinos locales.
La guía nacional define al turismo astronómico como una modalidad que utiliza cielos diurnos y nocturnos sin contaminación ambiental para actividades recreativas, educativas y culturales. Y deja una idea fuerza: el recurso principal es el cielo.
También baja a tierra cómo se construye un destino competitivo: mapeo de sitios, calendario astronómico, infraestructura, alianzas, normativa, y un paquete de experiencias que se pueda vender con calidad y seguridad.
En ese marco, Malargüe no debería estar discutiendo si “es apta” o no. Debería estar discutiendo cómo se posiciona. Porque reúne condiciones y, además, tiene activos concretos para justificar presencia.

La Payunia: astrofotografía + paisaje “de otro planeta”
La guía nacional incluye la astrofotografía como parte de las actividades del astroturismo, entendida como la captación fotográfica de cuerpos celestes y eventos astronómicos con técnicas específicas. lo el cielo. Es el combo cielo + escenario. La Payunia, por ejemplo, se presenta como un parque volcánico de altísima singularidad paisajística, con más de 800 volcanes y un entorno que potencia cualquier experiencia nocturna.
Y ya existen propuestas comeluyen charla de astrofotografía (incluso con celular), lo que muestra demanda real y producto en marcha.


Reserva de Cielo: lo que Malargüe ya hizo antes que muchos
Si el astroturismo es “cielo como patrimonio”, Malargüe tiene un punto de partida fuerte: la Ordenanza N° 1.298/2005, enfocada en ordenación ambiental, contaminación lumínica y “Reserva de Cielo” que se recomienda cuando habla de implementar buenas prácticas contra la contaminación lumínica (luminarias eficientes orientadas hacia abajo, reducción de brillo, educación sobre efectos de la luz artificial).
Planetario Malargüe: el activo que convierte potencial en producto
En términos de “infraestructura turística del astroturismo”, el Planetario es la herramienta para sostener programación, educación, agenda anual y visitas incluso cuando el cielo no acompaña.
El punto crítico: estar en las guías que se consultan
Acá aparece el llamado de atención. La guía argentina incluye un “Material de consulta” con enlaces oficiales por provincia … pero Malargüe no aparece en ese recorte.
Y en el plano internacional pasa algo parecido: la guía global presentada en FITUR se vuelve una referencia. Estar cerca de esas conversaciones —y de sus redes, certificaciones y estándares— es parte del juego. La guía argentina incluso menciona certificaciones Starlight y subraya el rol de ese sistema para vincular ciencia y turismo y proteger cielos nocturnos.
Por eso, para Malargüe el desafío es doble: producto y presencia. Producto: circuitos, mapeo, mediciones, calendario, guías y comunicación. Presencia: figurar donde se consulta, donde se certifica y donde se decide. FITUR es una señal: el astroturismo está en la mesa global; Malargüe tiene con qué sentarse.

.








