

Tras el cierre de la sucursal del Banco Macro en Malargüe, jubilados fueron trasladados automáticamente al Banco Supervielle para cobrar sus haberes. La medida generó reclamos por falta de notificación previa.

Beatriz Lineros, una de las jubiladas afectadas, expresó su enojo por la situación. “No nos avisaron, no nos consultaron, nada. Simplemente de un día para otro pasamos de un banco a otro”, señaló.
Según relató, tomó conocimiento del cambio a través de una notificación por mail y decidió realizar consultas de inmediato. “Anoche me enteré por un mensaje y esta mañana fui a ANSES para averiguar qué había pasado”, explicó.
Desde el organismo previsional recuerdan que los jubilados y pensionados pueden elegir la entidad bancaria donde perciben sus haberes y también modificarla cuando lo deseen, a través de la web con Clave de la Seguridad Social o en forma presencial con turno previo.
De acuerdo con la información que accedió Diario digital Ser y hacer de Malargüe, la reasignación respondió a una decisión administrativa consensuada por los bancos para garantizar la continuidad en el pago de las jubilaciones tras el cierre de la sucursal, evitando interrupciones en el cronograma habitual.

Sin embargo, Lineros cuestionó la modalidad aplicada. “Es increíble que nos cambien sin preguntarnos, cuando uno tiene derecho a elegir dónde cobrar”, sostuvo.
La jubilada confirmó que inició el trámite para volver a cambiar de banco. “Voy a tener que cobrar un mes en el banco que me asignaron y recién después se hará efectivo el cambio que pedí”, detalló.
En relación con las cuentas asociadas a la entidad anterior, explicó que recibió recomendaciones sobre cómo proceder. “A los que tengan cuenta corriente o cuenta en dólares, les conviene darla de baja porque eso sí tiene mantenimiento”, indicó.

Para quienes mantienen créditos vigentes en la entidad anterior, especialistas aconsejan verificar las condiciones antes de cerrar cuentas, ya que los débitos automáticos deben continuar hasta la cancelación de la deuda.
En una localidad como Malargüe, donde la oferta de entidades financieras es limitada, el cierre de una sucursal tiene impacto directo en la organización cotidiana de muchos adultos mayores. Desde el organismo previsional reiteran que el banco asignado no es definitivo y que el beneficiario puede gestionar el cambio si no está conforme.










