

Autoridades de Áreas Naturales Protegidas de Mendoza recorrieron La Payunia, Llancanelo y Salinillas junto a referentes de Parques Nacionales y la Fundación WCS. Evaluaron fortalecer la protección ambiental y avanzar en proyectos como la esquila sustentable de guanaco en Malargüe.

La Dirección de Áreas Naturales Protegidas de Mendoza confirmó que durante el fin de semana se realizó un amplio relevamiento en la zona de La Payunia, Llancanelo, Los Relinchos y Salinillas, en el departamento de Malargüe. La recorrida se llevó adelante junto a representantes de Parques Nacionales, el Municipio y la Fundación WCS, con el objetivo de evaluar el estado de conservación y analizar posibles mejoras en la categoría de protección.
El director del área, Sebastián Funes, explicó que la visita respondió a la necesidad de relevar sectores considerados críticos, especialmente por problemas de caza ilegal. Durante el recorrido se evaluaron tropillas de guanacos, infraestructura de seccionales y condiciones operativas del cuerpo de guardaparques.
Uno de los ejes centrales fue estudiar la posibilidad de fortalecer la categoría de protección en determinados sectores. La figura de parque, ya sea provincial o nacional, implica mayores restricciones de uso y requiere estudios técnicos y ambientales previos que justifiquen su implementación.

Actualmente, Mendoza cuenta con parques provinciales, pero no posee parques nacionales dentro de su territorio. La eventual creación de uno demandaría un proceso técnico y administrativo de largo plazo, con evaluaciones ambientales que determinen su viabilidad.
En paralelo, se analizó la situación de tierras adquiridas por la Fundación WCS, con la intención de donarlas bajo la condición de que reciban categoría de parque, una de las más estrictas dentro del sistema de áreas protegidas.
Otro de los temas abordados fue la posible reactivación de la esquila sustentable de guanaco en Salinillas, iniciativa que no se realiza desde 2016. El proyecto cuenta con antecedentes técnicos que contemplan protocolos de manejo para evitar estrés y alteraciones en los animales, y solo puede realizarse entre septiembre y noviembre.
Uno de los principales desafíos es generar mercado para la fibra de guanaco. Desde el área consideran clave avanzar hacia la confección de prendas terminadas que puedan comercializarse en el mercado turístico, fortaleciendo el circuito económico local.

Desde la cooperativa textil local confirmaron que la planta de la cooperativa Payún Matrú se encuentra operativa y presta servicios de procesamiento de fibra. Además, evalúan presentar nuevamente la Declaración de Impacto Ambiental para retomar la esquila, reacondicionando infraestructura y equipamiento. La propuesta incluye integrar visitas turísticas durante el proceso productivo.
En Malargüe, la eventual consolidación de una categoría de parque y la reactivación de la esquila podrían representar un impulso para la conservación del guanaco y una oportunidad de desarrollo productivo y turístico sustentable.
Fuente: Dirección de Áreas Naturales Protegidas de Mendoza










