

El Centro de Estudiantes de la Escuela Técnica Electromecánica 4-228 dio a conocer una carta abierta dirigida a la comunidad educativa y a la sociedad en general. El documento expresa la posición de los alumnos frente a una situación que consideran relevante para la vida institucional del establecimiento.

A continuación, se publica de manera completa la carta abierta difundida por el Centro de Estudiantes:
Carta abierta del Centro de Estudiantes de la
Escuela Técnica Electromecánica 4-228
A las autoridades educativas, a los medios de comunicación y a toda la comunidad de Malargüe:
Desde el Centro de Estudiantes de la Escuela Técnica 4-228 expresamos nuestro rechazo absoluto al cierre de 1° 3ª y 6° 2ª, una decisión que consideramos equivocada, contradictoria y profundamente perjudicial para nuestra escuela.
No aceptamos que se presente esta medida como una simple reorganización. No lo es. Lo que hoy se está haciendo es debilitar una institución clave para la educación de los jóvenes de Malargüe, recortando al mismo tiempo el ingreso de nuevos estudiantes y afectando la calidad de la formación técnica en el tramo final de la trayectoria escolar.
El cierre de 1° 3ª es una decisión imposible de comprender. Hubo estudiantes que quisieron ingresar a nuestra escuela y no pudieron hacerlo. Se les negó la posibilidad de anotarse en la Técnica y fueron reubicados en otras escuelas. Entonces la pregunta es inevitable: si había jóvenes que querían entrar, por qué no se los dejó inscribirse para luego justificar el cierre de un curso de primer año. Esa contradicción no es menor. Es una señal clara de una decisión mal resuelta, desconectada de la realidad y sin una lectura seria de la demanda educativa de Malargüe.
Nuestra escuela de electromecánica es una de las más elegidas por los jóvenes del departamento. Eso lo sabe la comunidad, lo saben las familias y lo saben también las autoridades. Por eso cerrar un curso de ingreso no solo significa achicar vacantes: significa darle la espalda a una demanda real, concreta y sostenida. En lugar de fortalecer una escuela que los jóvenes quieren elegir, se le recorta estructura. En lugar de abrir oportunidades, se las cierra.
Y esto no afecta solamente a quienes intentan entrar. También golpea de lleno a quienes están terminando su formación. El cierre de 6° 2ª no puede medirse únicamente contando alumnos. En una escuela técnica, el último año es decisivo. Es donde se consolidan saberes, se integran contenidos, se profundiza la especialidad y se define la calidad con la que egresan los futuros técnicos. Reducir ese tramo a una lógica de números es desconocer qué significa realmente la formación técnica.
Además, cuando se cierra una división no solo se mueven estudiantes. También se pierden horas docentes, se rompe la continuidad pedagógica, se debilita el equipo de profesores y se daña el funcionamiento institucional de la escuela. Cada docente que pierde horas, cada espacio que se desarma, cada articulación pedagógica que se rompe, empobrece la calidad educativa. Y eso es exactamente lo contrario de lo que debería hacer cualquier política seria en educación técnica.

La contradicción se vuelve todavía más grave cuando se observa que detrás de este sexto año vienen dos quintos cargados, lo que hace prever que el año próximo probablemente vuelva a hacer falta abrir otra división de 6°. Entonces, ¿qué sentido tiene romper hoy una estructura que mañana habrá que reconstruir? Eso no es planificación. Eso no es eficiencia. Eso es improvisación.
Nos quieren convencer de que esto es ordenar. Pero ordenar no es cerrar cursos.
Ordenar no es negar el ingreso a jóvenes que querían estudiar en esta escuela.
Ordenar no es debilitar el tramo final de la formación técnica.
Ordenar no es hacer perder horas a docentes valiosos.
Ordenar no es dañar hoy lo que mañana volverá a necesitarse.
La verdadera eficiencia educativa no está en ajustar una planilla. Está en sostener vacantes donde hay demanda, cuidar el plantel docente, garantizar calidad formativa y planificar con responsabilidad. Una escuela técnica no se fortalece achicándola. Una escuela técnica se fortalece invirtiendo en ella, escuchando a su comunidad y entendiendo su valor para el presente y el futuro de Malargüe.
Centro de Estudiantes
Escuela Técnica 4-228 – Malargüe
Foto: Centro de Estudiantes.


Por eso decimos con claridad que esta decisión no solo afecta a dos cursos. Afecta el derecho a ingresar, afecta el derecho a egresar con calidad y afecta el proyecto educativo de toda la institución. Y frente a eso no vamos a callarnos.
Exigimos a las autoridades educativas que revisen de manera urgente esta medida, que dejen de mirar la escuela desde una lógica de recorte y que escuchen de una vez a quienes la vivimos todos los días. No pedimos privilegios. Exigimos coherencia, responsabilidad y respeto por el derecho de los jóvenes de Malargüe a una educación técnica pública de calidad.
Defender 1° 3ª es defender la puerta de entrada a la Técnica.
Defender 6° 2ª es defender la calidad del egreso técnico.
Defender ambos cursos es defender a la escuela entera.
No al cierre de 1° 3ª.
No al cierre de 6° 2ª.
No al ajuste en la educación técnica.
Sí al fortalecimiento real de la Escuela Técnica 4-228.
Centro de Estudiantes
Escuela Técnica 4-228 – Malargüe

.








