

En las últimas horas, algunos vecinos no han ahorrado elogios a través de medios de comunicación por logros obtenidos por un denominado seleccionado malargüino de fútbol masculino y femenino en una localidad de la vecina República de Chile, obteniendo campeonatos y la correspondiente premiación.

Por Eduardo Julio Castón
Puede ser un grupo de jugadores y o jugadoras que están o no enrolados en clubes que militan en la Liga Independiente de Fútbol Amateur Malargüe, LIFAM, que fue avisada del viaje y participación en esas competencias. ¿Habrán viajado asegurados, aseguradas los deportistas de la delegación local? Porque si son de instituciones afiliadas a la LIFAM, el seguro que tanta polémica despierta por su monto es para proteger únicamente en la competencia departamental.
En la cobertura de algunos de los cotejos del pasado domingo escuché lamentos de jugadores e integrantes de cuerpos técnicos por la ausencia de determinados futbolistas. Ya existe un antecedente ocurrido el año pasado cuando un combinado malargüino de fútbol integrado por jugadores pertenecientes a clubes de la LIFAM viajaron a San Rafael para disputar un cotejo amistoso con el seleccionado de la liga de la vecina ciudad que se estaba preparando para un Torneo Nacional.

Hoy la Liga Malargüina no cuenta con seleccionados o combinados en ninguna de sus divisiones. Interpreto que los organizadores de estos viajes deben guardar mucho cuidado con estas acciones, porque mientras no sucede nada, lesiones, accidentes, respiramos tranquilos. El o los problemas se suscitan cuando ocurre algo sorpresivo, inesperado y los lamentos se presentan y es tarde para reaccionar.
Los clubes pueden tomar medidas, la liga también, pero para no hacer de esto una situación tremendista, debería haber una seria advertencia para los que el entusiasmo y mostrarse en otros escenarios los supera y descuidan la responsabilidad asumida como futbolistas ante instituciones afiliadas en el ámbito departamental. No se trata de ser aguafiestas o mala onda, como se dice por ahí, solamente observar que por encima de todo está la integridad física de los deportistas y de quienes los acompañan.










