

Una campaña inédita para la minería cuprífera de Mendoza terminó de validar lo que hasta ahora era hipótesis geológica: en El Perdido, al oeste de Malargüe, las perforaciones confirmaron un gran sistema tipo pórfido con cobre, oro y molibdeno. La empresa a cargo, Kobrea Exploration, afirma que la mineralización se fortalece en profundidad, por lo que el “corazón” del sistema todavía podría estar por debajo de lo alcanzado en esta primera etapa.

El dato no es menor para Malargüe ni para Mendoza: por primera vez, un proyecto cuprífero del oeste malargüino completa una campaña de perforación con resultados que consolidan un modelo geológico de escala. El hito tiene nombre propio: El Perdido, un objetivo exploratorio que acaba de cerrar su Fase 1 de perforación diamantina con 2.358 metros distribuidos en seis pozos, según comunicó la compañía canadiense Kobrea Exploration.
La confirmación central es técnica pero decisiva: los sondajes interceptaron indicios compatibles con un sistema hidrotermal tipo pórfido, una de las “fábricas” geológicas más importantes del mundo para la generación de grandes depósitos de cobre, muchas veces asociados a oro y molibdeno. En términos simples, el subsuelo muestra señales de un proceso mineralizante extendido, con vetas de cuarzo en stockwork (una red de pequeñas vetillas), alteración potásica localizada y asociaciones de sulfuros típicas del estilo pórfido.
El punto que más atención despierta —y que define por qué esta noticia puede ser un antes y un después para la agenda minera local— es lo que se observó a mayor profundidad. Tanto Minería & Desarrollo como Latin Mining coinciden en que la lectura geológica del programa indica que el sistema “mejora” hacia abajo: aumenta la intensidad de la alteración, de las vetas y de los sulfuros conforme avanzan los metros perforados. Dicho de otro modo: lo que se vio hasta ahora sería compatible con sectores marginales o superiores, mientras que el núcleo (la porción potencialmente más interesante) podría estar más profundo y aún sin testear.

Esa interpretación no es un detalle de color: en exploración, la diferencia entre “ver indicios” y “confirmar un sistema” marca el salto de etapa. Por eso la empresa ya anticipa una Fase 2 enfocada en perforaciones más profundas y en la evaluación de otros blancos dentro de la cartera del distrito.
La propia campaña mostró, además, un desafío operativo que suele pasar desapercibido en los anuncios pero que condiciona tiempos y costos: tres perforaciones con mineralización de cobre debieron detenerse a poca profundidad al encontrarse con un sistema de fallas. La firma busca equipos y técnicas alternativas para atravesar ese tipo de estructuras en futuras campañas. En exploración, resolver estos obstáculos puede ser tan determinante como la geología misma, porque habilita llegar a las zonas donde “mejoran” las señales mineralizantes.

Otro dato clave para dimensionar el alcance territorial es la escala del objetivo probado. De acuerdo con la información difundida, durante la campaña inaugural se testeó solo una parte de un área objetivo aproximada de 2 km por 2 km. Esto no implica, por sí mismo, un tamaño de depósito, pero sí sugiere que el proyecto tiene espacio para expandir la exploración y que la primera etapa fue, en términos de cobertura, un “primer corte” de un sistema mayor.
En el plano local, el cierre de Fase 1 también deja una línea de tiempo concreta que ayuda a entender el ritmo real de estos proyectos. Kobrea informó que la construcción del camino de acceso comenzó a inicios de noviembre de 2025, que el camino y el campamento se completaron a principios de enero de 2026, y que la perforación se ejecutó entre enero y abril. En Malargüe, donde la logística cordillerana y la ventana climática mandan, ese calendario es parte del “cómo” y no solo del “qué”.
Las fuentes citan, además, una valoración explícita sobre el acompañamiento institucional y comunitario: la empresa destacó el rol del Gobierno de Mendoza y de Malargüe en el desarrollo de la campaña, con la expectativa de sostener ese marco para programas futuros.
Ahora bien, conviene poner un límite claro a la euforia: por más positivo que sea confirmar un pórfido, todavía es temprano para hablar de recursos definidos, rentabilidad o etapa de desarrollo. Latin Mining lo plantea con prudencia: el avance abre una nueva etapa y fortalece la narrativa del cobre en Mendoza, pero aún no hay elementos públicos para saltar directamente a conclusiones de factibilidad.

Lo que sí cambia desde hoy es el “estatus” del proyecto: El Perdido deja de ser solo una promesa en un mapa para convertirse en un caso con perforación concluida, con un modelo geológico más robusto y con una hoja de ruta explícita hacia una próxima campaña. Para Malargüe, donde la conversación sobre minería suele moverse entre expectativas y discusiones generales, este tipo de resultados agrega un elemento nuevo: evidencia en testigos de perforación y un plan para seguir profundizando.
FUENTES Minería & Desarrollo y Latin Mining


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