

Un control de Policía de Seguridad Vial detectó alcoholemia positiva en un conductor de 29 años en Malargüe. El test arrojó 1,13 gramos de alcohol por litro de sangre, por lo que se retuvo el vehículo y se inició el proceso contravencional correspondiente.

Un operativo preventivo de Policía de Seguridad Vial terminó con la retención de una camioneta en Malargüe, luego de que el conductor arrojara resultado positivo en el test de alcoholemia. El procedimiento se realizó a las 5.22, en calle Cuarta División y Uriburu, bajo jurisdicción de Comisaría 24°.
Según la información policial, los efectivos realizaban tareas de control e identificación de vehículos y personas en la vía pública cuando detuvieron la marcha de una camioneta Ford Ranger. Al conductor, identificado por sus iniciales como J. C., de 29 años, se le practicó el test correspondiente.
El resultado fue de 1,13 gramos de alcohol por litro de sangre. Ante esa situación, la Policía procedió a la retención del rodado y a la confección del debido proceso contravencional del caso.

El dato no es menor: en Mendoza, cuando una alcoholemia supera 1 gramo de alcohol en sangre, la falta pasa a la órbita contravencional y puede implicar sanciones más severas, entre ellas multa, arresto, inhabilitación para conducir y retención del vehículo.
Más allá del trámite legal, el episodio vuelve a poner sobre la mesa una advertencia básica de seguridad vial: manejar después de beber alcohol representa un riesgo para el conductor, sus acompañantes, peatones y otros usuarios de la vía pública. El alcohol altera la atención, reduce los reflejos, afecta la coordinación y puede llevar a tomar decisiones peligrosas en pocos segundos.
En una ciudad como Malargüe, donde muchas calles conectan barrios, rutas, accesos productivos y zonas de tránsito cotidiano, una conducta imprudente puede tener consecuencias graves. A cualquier hora, pero especialmente durante la madrugada, la combinación de alcohol, cansancio y conducción aumenta la posibilidad de siniestros.
La prevención vial no depende solo de controles o sanciones. También requiere decisiones responsables antes de salir: designar un conductor que no consuma alcohol, usar transporte alternativo, pedir ayuda a un familiar o esperar el tiempo necesario antes de manejar. Ninguna urgencia justifica ponerse al volante en condiciones inseguras.

Los controles preventivos cumplen una función clave porque permiten retirar de circulación a conductores que representan un riesgo antes de que ocurra un hecho grave. En ese sentido, cada procedimiento debe entenderse no solo como una sanción individual, sino como una medida de protección para toda la comunidad.
Fuente: Policía de Mendoza; Gobierno de Mendoza



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