

Organizaciones sociales e instituciones de Malargüe lanzaron la campaña “Mil latas por la paz”, una propuesta comunitaria que invita a juntar latas de aluminio limpias, vacías y aplastadas. El material será fundido para construir una grulla de aluminio como símbolo de paz, esperanza y unión, en el marco del proyecto “La paz nos une”.

Organizaciones sociales e instituciones de Malargüe impulsan la campaña comunitaria “Mil latas por la paz”, una iniciativa que invita a vecinos, familias, escuelas, comercios e instituciones a comenzar a juntar latas de aluminio de gaseosa o cerveza. El objetivo es reunir material reciclable para transformarlo en una obra artística colectiva: una grulla de aluminio como símbolo de paz, esperanza y unión comunitaria.
La propuesta forma parte del proyecto “La paz nos une”, que reunirá distintas acciones sociales, educativas, culturales, artísticas, ambientales y solidarias en torno al Día Internacional de la Paz, que se conmemora cada 21 de septiembre.

La campaña parte de una idea simple: demostrar que los grandes proyectos también pueden nacer de pequeños gestos. Una lata sola puede parecer poco, pero muchas latas reunidas por la comunidad pueden convertirse en una escultura para la ciudad. Del mismo modo, el mensaje de la iniciativa señala que la paz se construye con acciones cotidianas, compartidas y sostenidas.
En esta primera etapa, la invitación es clara: empezar a juntar latas. Por el momento, se solicita a la comunidad que guarde latas de aluminio limpias, vacías y, en lo posible, aplastadas, para facilitar su acopio y posterior traslado. Próximamente se informarán los puntos de recolección donde podrán ser entregadas.
La elección de la grulla no es casual: en muchas culturas, esta figura se asocia con la paz, la esperanza, la perseverancia y los buenos deseos. En Malargüe, la obra buscará sumar además un sentido comunitario, porque será construida con el aporte de muchas personas, instituciones y espacios que decidan participar.

El componente ambiental también ocupa un lugar importante. La campaña propone reutilizar aluminio y darle un nuevo destino a un material que suele descartarse después del consumo. Así, el reciclaje se convierte en una acción educativa y artística, capaz de unir cuidado ambiental, participación ciudadana y expresión simbólica.
Escuelas, comercios, instituciones y familias pueden convertirse en protagonistas de la iniciativa. La consigna permite que todos participen desde un gesto sencillo: separar las latas, limpiarlas, aplastarlas y guardarlas hasta que se comuniquen los puntos de recepción.
En términos educativos, la campaña también permite trabajar con niños, jóvenes y adultos conceptos como reciclaje, construcción de paz, cooperación y responsabilidad comunitaria. La paz no aparece solo como una palabra o una fecha del calendario, sino como una práctica que puede expresarse en acciones concretas dentro de la ciudad.

La obra final será realizada con el aluminio aportado por la comunidad y buscará dejar un mensaje visible para Malargüe: cada persona puede ser parte de una construcción colectiva más grande. “Cada lata cuenta. Cada persona suma. La paz se construye entre todos. La paz nos une”, expresa la convocatoria.
Desde la organización anticiparon que próximamente se darán a conocer los puntos de recolección. Mientras tanto, la comunidad ya puede comenzar a juntar las latas para formar parte de esta acción colectiva.
Fuente: Organización del proyecto “La paz nos une”


.







