

El mapa de peligrosidad sísmica elaborado por el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) confirma que Mendoza continúa entre las provincias con mayor amenaza sísmica del país. Aunque Malargüe presenta condiciones diferentes al norte provincial, el departamento también debe contemplar normas de construcción sismorresistente.

El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) mantiene vigente el mapa nacional de peligrosidad sísmica que ubica a Mendoza entre las provincias con mayor amenaza sísmica de Argentina. La clasificación, difundida nuevamente en los últimos días por distintos medios nacionales, no implica un incremento reciente del riesgo ni representa una alerta, sino que ratifica la información técnica utilizada para planificar obras y aplicar normas de construcción en todo el país.
De acuerdo con el organismo nacional, el territorio argentino está dividido en cinco niveles de peligrosidad sísmica. Las áreas de mayor exposición se concentran principalmente en la región andina, donde el norte de Mendoza y el sur de San Juan integran la categoría de peligrosidad muy elevada. El resto de la provincia también presenta una amenaza importante en comparación con otras regiones del país.
El tema volvió a cobrar relevancia tras la difusión del mapa elaborado por especialistas del INPRES, que recuerda que Mendoza continúa siendo una de las jurisdicciones donde las exigencias para las construcciones son más estrictas debido a la actividad sísmica característica de la región.

En el caso de Malargüe, la situación presenta algunas diferencias respecto del norte provincial. Si bien el departamento registra una menor peligrosidad relativa, forma parte de una provincia donde la normativa sismorresistente resulta obligatoria para el diseño y ejecución de viviendas, edificios públicos e infraestructura. Esto permite reducir el impacto que podrían generar futuros movimientos sísmicos.
Los especialistas remarcan que los mapas de peligrosidad sísmica no permiten anticipar cuándo ocurrirá un terremoto. Su finalidad es estimar el nivel de amenaza de cada región a partir del análisis de antecedentes históricos, registros instrumentales y estudios geológicos, información que luego se utiliza para establecer los parámetros técnicos de construcción.
Mendoza posee una extensa historia vinculada a la actividad sísmica. El terremoto de 1861 marcó un punto de inflexión para el desarrollo urbano de la provincia y dio origen, con el paso del tiempo, a normas cada vez más exigentes destinadas a mejorar la seguridad de las edificaciones frente a este tipo de fenómenos naturales.

Para departamentos como Malargüe, donde se desarrollan proyectos de infraestructura, energía, minería y servicios públicos, el cumplimiento de las normas sismorresistentes adquiere una importancia estratégica. La planificación de nuevas obras contempla criterios específicos para disminuir los riesgos y aumentar la capacidad de respuesta ante eventuales movimientos de tierra.
Las autoridades y especialistas coinciden en que la mejor herramienta para reducir los efectos de un sismo continúa siendo la prevención. Construcciones adecuadas, controles técnicos y planificación urbana son aspectos fundamentales en una provincia que, por sus características geológicas, seguirá conviviendo con la actividad sísmica.
Fuente: Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) e Infobae.









