

La Cena Provincial del Empresario reunió anoche a autoridades provinciales y locales y a representantes del sector empresario, con una fuerte presencia vinculada a la actividad minera. En ese marco, la Cámara Joven puso en valor el trabajo de una nueva generación de emprendedores malargüinos, que recibió reconocimientos por sus proyectos, oficios, iniciativas y aportes a la comunidad.

La noche del sábado 15 de agosto tuvo un momento especial para Malargüe dentro de la Cena Provincial del Empresario. Entre autoridades provinciales y locales, empresarios y representantes de distintos sectores productivos, con una presencia destacada de referentes vinculados a la actividad minera, llegó el momento de reconocer a quienes vienen construyendo sus propios caminos a partir del trabajo, las ideas y el esfuerzo.
La premiación a los jóvenes empresarios de Malargüe fue uno de los momentos que permitió ponerles rostro y nombre a distintas formas de emprender en el departamento. La Cámara Joven trabajó en la selección y reconocimiento de estas historias, buscando destacar no solamente resultados económicos, sino también el valor de los oficios, la innovación, la inclusión, la continuidad de las tradiciones y la capacidad de generar nuevas oportunidades.
Antes de anunciar los reconocimientos, fueron convocados el presidente de la Cámara Joven, Martín Ginart, junto con Camila Herrera, Luciano Saez, Marcos Damanzo y Pedro Aballay, integrantes de la cámara que participó de esta iniciativa.
Entre los jóvenes destacados durante la premiación estuvieron Brian Vera, distinguido como Joven Emprendedor del Año; William Emanuel Fernández, reconocido en la categoría Iniciativa Emprendedora; Erwin Martín, por Desarrollo Tecnológico; Federico Rojas, en la categoría Oficio; Cristian Gabriel Moya, por Innovación y Diseño; y Francisco Alonso y Guido Esparza, distinguidos por su proyecto +TRABAJO en Impacto Social. A ellos se sumaron otros reconocimientos y menciones contemplados en la ceremonia, que buscó poner en valor distintas experiencias de jóvenes malargüinos vinculadas al emprendimiento, el trabajo, la innovación, la producción y el aporte a la comunidad.
Y cuando comenzaron a aparecer los nombres, detrás de cada distinción hubo una historia, algunas de ellas pudimos conocer en profundidad.

Uno de los momentos estuvo protagonizado por Brian Vera, reconocido como Joven Emprendedor del Año. Con 29 años, lleva más de una década vinculado a la fotografía y ha desarrollado distintas experiencias profesionales en comunicación, marketing, redes y decoración. Al recibir el reconocimiento, habló del orgullo por tantos años de trabajo, pero rápidamente puso el foco en quienes lo acompañan.
Su mamá, su hermana y su prima forman parte de ese recorrido familiar. Para Brian, haber podido crecer junto a ellas y ayudarlas a animarse a nuevos desafíos constituye una recompensa incluso mayor que el propio premio.También dejó un mensaje para otros jóvenes que buscan construir un camino independiente. Desde su experiencia, sostiene que es posible vivir de un oficio o de una profesión y que existen múltiples actividades en las que se puede desarrollar un proyecto propio.
La innovación tuvo su propia historia en la noche. Cristian Gabriel Moya recibió el reconocimiento correspondiente a Innovación y Diseño por AstroTech Malargüe, un proyecto que combina robótica, programación, electrónica, impresión 3D e Internet de las Cosas. Moya contó que el reconocimiento lo tomó por sorpresa y valoró especialmente que existan espacios donde los nuevos emprendedores puedan ser escuchados. Pero su mirada ya está puesta en lo que viene. Tras obtener una certificación de la UTN, explicó que el próximo objetivo es avanzar hacia una institución propia y ampliar la propuesta de formación bajo una dinámica STEAM, integrando ciencia, matemática, arte y tecnología.
Entre los proyectos que actualmente desarrolla también aparece una propuesta vinculada al cultivo de hongos comestibles. A partir de la tecnología IoT, AstroTech trabaja en un sistema de código abierto que busca facilitar la automatización de pequeños cultivos mediante el control de temperatura y humedad.









En otra parte de la noche, el reconocimiento al Impacto Social quedó para Francisco Alonso y Guido Esparza, coordinadores de +TRABAJO, un proyecto de inclusión laboral para personas con discapacidad.Los dos son terapeutas y decidieron trasladar una inquietud que tenían desde hacía años a un proyecto concreto en Malargüe. Su trabajo se concentra actualmente en el mantenimiento de espacios verdes y jardinería, mientras buscan generar herramientas y habilidades que permitan a las personas con discapacidad acceder a oportunidades laborales.
El proyecto cumplió un año el 12 de agosto. Para sus impulsores, el objetivo es seguir creciendo y llegar a más hogares, empresas y espacios verdes, entendiendo el trabajo como una herramienta de autonomía y dignidad.
La emoción también estuvo ligada a las raíces.
Federico Rojas recibió la Mención de Honor Oficio por su actividad vinculada al campo y a la crianza. Su historia está atravesada por varias generaciones de una familia que eligió permanecer en el ámbito rural.
Desde su puesto ubicado en la zona de Coihueco Norte, a unos 30 kilómetros de Malargüe, Federico continúa una actividad que aprendió de su padre y de su abuelo. Su apuesta es permanecer en el campo, trabajar en lo propio y seguir creciendo dentro de una tradición que forma parte de la identidad productiva del departamento.
El reconocimiento llegó después de años difíciles para el sector, marcados, según explicó, por la sequía y las dificultades que atraviesan los productores rurales.
Otro de los reconocimientos fue para William Emanuel Fernández, distinguido en la categoría Iniciativa Emprendedora. William comenzó su actividad hace 11 años, después de haber adquirido experiencia en distintos comercios. Su objetivo inicial era tener un trabajo propio, pero con el tiempo el emprendimiento también se convirtió en una fuente laboral para otras familias. Según explicó, actualmente entre seis y siete familias dependen de manera directa de la actividad que desarrollan.
A sus 36 años, Fernández habló también de las dificultades que implica emprender en el contexto económico actual y remarcó la importancia de conocer el mercado, analizar la ubicación, comprar correctamente y entender el producto antes de comenzar.
Las historias fueron distintas, pero hubo un punto de encuentro entre todas: el esfuerzo detrás de cada proyecto.
En algunos casos apareció la familia. En otros, la formación. También estuvieron las tradiciones heredadas, la tecnología, la inclusión laboral y la necesidad de generar oportunidades en el propio lugar.
La cena terminó dejando algo más que una lista de reconocimientos. Dejó sobre el escenario a una generación de jóvenes empresarios de Malargüe que, desde actividades muy diferentes, está buscando construir su futuro sin dejar de mirar el lugar del que viene.

LECTURA RÁPIDA
¿Qué ocurrió?
Jóvenes empresarios y emprendedores de Malargüe fueron reconocidos durante la Cena Provincial del Empresario.
¿Quiénes recibieron distinciones?
Entre los reconocidos estuvieron Brian Vera, Cristian Gabriel Moya, Francisco Alonso, Guido Esparza, Federico Rojas y William Emanuel Fernández.
¿Qué actividades representan?
Los premiados desarrollan proyectos vinculados con fotografía, tecnología, inclusión laboral, actividad rural, comercio y servicios.
¿Qué destacó la premiación?
La iniciativa puso en valor el trabajo y las ideas de una nueva generación de emprendedores malargüinos.

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