
La Escuela Electro desarrolla proyectos educativos y comunitarios que incluyen reparaciones, fabricación de juegos didácticos y trabajos técnicos. Estudiantes de varios cursos participan en prácticas profesionalizantes y acciones solidarias en instituciones de Malargüe.

La Escuela Ingeniero Eugenio Izsaky de Malargüe lleva adelante una serie de proyectos educativos y comunitarios que combinan formación técnica, servicio a la comunidad y prácticas profesionalizantes. Según informó la directora Claudia Gómez, los estudiantes trabajan en la reparación del termo solar ubicado en el Polideportivo Municipal, junto con otras iniciativas solidarias desarrolladas durante el año.
El termo solar, instalado por la propia escuela en 2018, había sufrido deterioro con el tiempo. Este año, alumnos de 6°1 y 6°2 realizaron un diagnóstico completo, elaboraron un informe técnico y detallaron los materiales necesarios para su reparación. El Municipio adquirió los insumos y la escuela se encuentra realizando la mano de obra especializada.




El proyecto forma parte de las prácticas profesionalizantes que integran contenidos eléctricos, mecánicos, electromecánicos y electrónicos, permitiendo a los estudiantes aplicar sus conocimientos en situaciones reales. El proceso incluye diagnóstico, elaboración de informes y ejecución del servicio, favoreciendo la formación integral.
Además del trabajo en el Polideportivo, la institución desarrolló diversos proyectos solidarios con cursos de segundo a quinto año. Entre ellos se encuentra la confección de juguetes didácticos para la Escuela Nicolás Bustos Dávila, elaborados desde distintas áreas y acompañados por una visita al Jardín Exclusivo N° 0-030, donde los alumnos compartieron actividades con los niños.



Escuela Nicolás Bustos Dávila



Jardín Exclusivo N° 0-030

Otro proyecto involucró a estudiantes de segundo año, quienes fabricaron macetas con palets reciclado para la Escuela Maurín Navarro. Estas macetas serán utilizadas para instalar una huerta en un patio interno, junto con el acondicionamiento de arcos de fútbol realizado también por los alumnos.
Queremos agradecer con mucho cariño a los chicos de 2° 2da de la Escuela Ingeniero Eugenio Izsaky N°4-228 por su valioso aporte de dos hermosos canteros, que permitirán a los estudiantes de 3° “B” de la Escuela Juan Maurin Navarro N°2-030 comenzar con su huerta escolar y presentarla en la muestra final del ABP.
En paralelo, estudiantes de sexto año confeccionaron baquetas destinadas a la Escuela Artística Albertina N. De Cía N° 5-012 de Malargüe, ampliando el alcance de las prácticas profesionalizantes y fortaleciendo el vínculo entre instituciones locales.
La directora destacó que estas iniciativas forman parte del compromiso de la escuela de aportar al desarrollo comunitario a través de proyectos educativos con impacto social. Acciones como “Aprendemos jugando”, dirigidas al primer ciclo de la Escuela Nicolás Bustos Dávila, reflejan la intención de integrar contenidos pedagógicos, técnicos y solidarios.

El cierre del ciclo lectivo incluyó la entrega final de los trabajos realizados, consolidando un recorrido que combina formación técnica, creatividad y servicio a la comunidad. Para Malargüe, estas propuestas representan un aporte concreto desde la educación a las necesidades locales.
Fuente: Escuela Ingeniero Eugenio Izsaky










