
Dos turistas holandeses que viajaban en un Land Rover volcaron en un sector remoto del Área Natural Protegida Laguna Llancanelo, detrás del volcán Carapacho. El pedido de ayuda llegó cerca de las 16.15 mediante un dispositivo satelital Garmin inReach y permitió ubicar el punto exacto para asistirlos y trasladarlos a Malargüe.

El día viernes, cerca de las 16.15, en un grupo vinculado a la comunidad de Land Rover comenzó a circular un pedido breve y urgente: dos turistas holandeses habían volcado en un área remota y necesitaban ayuda para salir. El mensaje, enviado por Frank —integrante holandés del grupo Land Rover Argentina— advertía que los ocupantes estaban bien, pero que el vehículo había quedado de costado “en medio de la nada”, sin señal y con una sola vía de comunicación: un dispositivo satelital.

Del otro lado del chat, Johnny Albino, propietario de Choique Turismo Alternativo, leyó el texto y ubicó la zona. “Detrás de Carapacho”, describió después en su testimonio a Ser y Hacer. El punto, además, llegaba acompañado por coordenadas GPS, claves para identificar el lugar exacto.

Albino estaba a unos 90 kilómetros. Armó el equipo con lo que tenía a mano —cuerdas, mochila, elementos para maniobras— y tomó la decisión de salir. “Partí solo, primer error”, reflexionó más tarde. Aun así, avanzó con una idea: en algún tramo iba a cruzarse con guardaparques.


En el camino se detuvo en la casa de guardaparque. No había nadie. Dejó una nota explicando la situación y siguió. Minutos después, ya rumbo al volcán Carapacho, se encontró con una camioneta de guardaparques. Les contó lo ocurrido y el grupo decidió acompañarlo.
La escena, al llegar, confirmó lo que el mensaje anticipaba. El vehículo era un Defender corto que había volcado en un sector sin señal. Los ocupantes, Adriáan y Marijke, estaban en buenas condiciones. Habían bajado del rodado y esperaban el auxilio, con el comunicador satelital como único contacto posible.



Entonces empezó el trabajo fino: maniobras, anclajes, coordinación. “Hicimos las maniobras para poner el vehículo sobre sus cuatro ruedas, cosa que logramos”, relató Albino. Con el rodado ya estabilizado, engancharon y comenzaron el regreso, tirando el vehículo hasta Malargüe.
En el trayecto, volvieron a pasar por la casa de guardaparque para dejar novedades y avisaron al grupo que el operativo había salido bien. El arribo a la ciudad fue tarde, cerca de la medianoche, según el relato. Ya en Malargüe, los turistas quedaron intentando reparar el vehículo para continuar su viaje.

La experiencia dejó una recomendación central para quienes recorren caminos del sur mendocino: no internarse solo en zonas desconocidas, revisar el terreno antes de avanzar, llevar botiquín y elementos de seguridad, y contar con medios de comunicación alternativos en áreas sin cobertura.


También se remarcó la importancia de informar el itinerario en el último punto con contacto, de modo que, si ocurre un imprevisto, exista una referencia clara para orientar una búsqueda o una asistencia.
Fuente: Johnny Albino (Choique Turismo Alternativo)
Ser y Hacer agradece las imágenes aportadas por Johnny Albino

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