

Prestadores turísticos legalmente habilitados de Malargüe advierten que trabajan al límite por la caída de visitantes, la proliferación de alquileres ilegales, el aumento de los costos y la falta de políticas de promoción.

El turismo en Malargüe atraviesa una etapa crítica que, según los propios prestadores, no puede explicarse únicamente por el contexto económico nacional. La baja en la ocupación, el aumento de costos, la falta de promoción y la informalidad creciente configuran un escenario que empuja al sector a trabajar al límite, mientras el Estado municipal permanece, según advierten, sin respuestas concretas.
El diagnóstico surgió de una reunión autoconvocada de más de dos horas y media entre referentes del sector hotelero, gastronómico y de alojamientos turísticos, quienes decidieron encontrarse ante la falta de convocatoria oficial. “Convocamos esta reunión porque vemos que no hay interés sobre el turismo ni de la Dirección de Turismo ni del municipio”, expresó Ricardo Jakosevich, uno de los voceros del encuentro.
Turismo en caída: más que un contexto nacional
Los prestadores reconocen que la situación económica del país impacta en el turismo en general, pero advierten que en Malargüe la caída es más profunda. Mientras destinos cercanos como San Rafael sostienen mejores niveles de ocupación, en Malargüe los números reales se alejan de los porcentajes oficiales. “Se habla de un 80 o 90% de ocupación, pero entre los prestadores habilitados no superamos el 30 o 35%”, sostuvo Jakovcevic.
La pregunta que surge es directa: si otros destinos de Mendoza, también afectados por la crisis, logran sostener el movimiento turístico, ¿qué está faltando en Malargüe desde la gestión pública?

Promoción ausente: un destino que dejó de mostrarse
Uno de los ejes centrales del reclamo es la ausencia de una estrategia sostenida de promoción turística. Los prestadores señalan que Malargüe dejó de tener presencia activa en eventos clave, incluso cuando la provincia de Mendoza sí participa. “No vimos reflejado lo que planteamos en las campañas de promoción”, afirmó Alejandro Sauma, otro de los referentes del sector. “Este año, con la comitiva de Mendoza que está presente todos los años en el Festival de Jesús María, en Córdoba, la ciudad de Malargüe no formó parte de esa promoción”, nos comentó Jony Albino.
También cuestionan la falta de acciones para captar turismo provincial, especialmente mendocinos, un segmento considerado estratégico en contextos de retracción económica.

Competencia desleal e informalidad sin control
La proliferación de alojamientos ilegales es otro punto crítico. Según los prestadores, mientras se habilitaron alrededor de 20 nuevos alojamientos formales, existirían más de 200 ofertas informales sin controles ni condiciones de seguridad. “No cumplen ninguna reglamentación y así no se puede competir”, advirtió Jakovcevic.
Sauma explicó que la diferencia de costos hace inviable la competencia: “Un alojamiento habilitado cobra entre 20 y 40 mil pesos por persona, mientras uno ilegal cobra entre 10 y 15 mil. Nosotros pagamos impuestos, tarifas comerciales y cargas que ellos no tienen”
La pregunta es inevitable: en una ciudad pequeña como Malargüe, ¿por qué no se aplican controles efectivos para garantizar competencia leal?

Costos en alza y un negocio cada vez más inviable
Los prestadores aseguran que los márgenes se reducen año tras año. Tarifas congeladas, servicios e impuestos en aumento y una demanda en baja obligan a sostener los negocios con rentabilidad mínima. “Optamos por tener movimiento y no por ganar más, porque no se puede aumentar”, explicó Sauma, quien señaló que su hotel mantuvo tarifas durante todo 2025.
Aislamiento aéreo: un límite estructural
La falta de vuelos regulares aparece como otro freno al desarrollo turístico. Sin conectividad aérea, Malargüe pierde competitividad frente a otros destinos patagónicos y mendocinos. Para los prestadores, este aislamiento no es nuevo, pero sigue sin abordarse con una política clara.
Una advertencia final
Los prestadores anticipan que elaborarán un documento para presentar ante el intendente, la Dirección de Turismo, concejales y organismos vinculados al sector. El mensaje es claro: sin promoción, sin controles y sin politicas claras, Malargüe corre el riesgo de dejar de ser un destino turístico para convertirse solo en un lugar de paso.
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