
Constancia y defensa de los entrenadores Alejandro Peletay y Marcelo Arroyo.

Por Eduardo Julio Castón.
Todas las semanas, de lunes a viernes, con la guardia levantada para captar a un grupo de jóvenes atraídos por el deporte de los puños que por ahora son o quieren ser aficionados saltando la soga, pegándole a la bolsa o a la pera y esperando el primer round.
Peletay hace memoria y cree que «hace unos 30 años que se dedica a la actividad» y lo mira a Arroyo «con varios menos». Son un equipo que observa atentamente la preparación de sus pupilos que «son unos quince, aunque el promedio unos díez por día», aclara Alejandro.
La lupa está puesta en la etapa preparatoria, ya que hay señoritas con licencia y sobre ellas se pone más dedicación y también por algún otro integrante que está haciendo los trámites para obtener ese documento. Se trabaja de 20 a 22 horas, pero previamente hay que inscribirse en las oficinas del Polideportivo Municipal de 8 a 13 y de 14 a 19 horas.

Las autorizadas para combatir son Yaima Muñoz (51 kilos) y Morena Cabrera (61 kilos). Una de ellas ya subió al cuadrilátero y la otra hizo una exhibición en un festival realizado en General Alvear.
Preguntamos si no están cansados después de tanto tiempo y tal vez con objetivos conseguidos a medias. La respuesta positiva no se hizo esperar: «Hacemos lo que nos gusta y esto es parte también de nuestro trabajo dentro de la Municipalidad de Malargüe.
«Pachorra» Arroyo reconoce por otra parte que «hay pocas salidas a combatir en otros departamentos, ya que el factor económico influye muchísimo». Y en sintonía, Peletay expresó que organizar un festival en Malargüe «también es por ahora antieconómico, ya que hay que aportar a la Federación, a fiscalización, boxeadores que vienen a Malargüe y otros gastos. Necesitamos por lo menos 5 boxeadores con licencia positiva a los que hay que agregar otros de las escuelas locales para arriesgar a un espectáculo que tenga su prestigio», concluyó nuestro entrevistado.












