

El proyecto busca declarar de interés histórico, patrimonial y cultural la obra del Sagrado Corazón de Jesús ubicada en el acceso sur de Malargüe. El concejal Francisco Parada sostuvo ante Ser y Hacer que el municipio debe resguardar la pieza —donada a la comuna— y anticipó que una futura reestructuración del ingreso por RN 40 podría implicar su traslado, lo que vuelve clave contar con protección previa.

Una imagen que forma parte del paisaje cotidiano y de la identidad de muchos malargüinos ingresó formalmente a la agenda institucional. El concejal Francisco Parada (Bloque Encuentro) busca declarar de Interés Histórico, Patrimonial y Cultural la obra artística “Imagen del Sagrado Corazón de Jesús”, emplazada en el ingreso sur de la ciudad, sobre Ruta Nacional 40 Sur, Km 329,300, en el costado izquierdo y frente al Aeroclub Malargüe.
La iniciativa no apunta solo a un reconocimiento simbólico. El texto solicita al Departamento Ejecutivo Municipal la elaboración y ejecución de un Plan Integral de Puesta en Valor que contemple tareas de limpieza, adecuación del entorno y colocación de señalética, placas u otras estructuras para su identificación, preservación y difusión como patrimonio histórico local. En otras palabras: la propuesta busca convertir un punto de devoción y referencia urbana en un sitio cuidado, reconocible y protegido, evitando que el paso del tiempo o eventuales obras viales lo deterioren o lo dejen “fuera de mapa”.

En diálogo exclusivo con Ser y Hacer, Parada explicó el espíritu del proyecto desde una mirada comunitaria y patrimonial. Señaló que Malargüe no posee un gran número de obras de este tipo y que, por eso, resulta necesario revalorizar las que existen. “Lo que busca es tratar de revalorizar y proteger desde el municipio una de las obras artísticas que tenemos en Malargüe… y esta que noto particularmente… la sociedad tiene cierta pertenencia hacia ella”, describió. En su relato, el vínculo con la comunidad se ve en gestos simples pero constantes: personas que se detienen a rezar, se persignan al pasar, dejan flores y —en otros momentos— encendían velas.
Ese arraigo social aparece también en el propio proyecto, que sostiene que la imagen cuenta “con un sentimiento de veneración y pertenencia para la mayoría de los malargüinos”. Para Parada, el lugar suma un valor paisajístico que potencia la experiencia de ingreso a la ciudad: desde allí se abre la vista hacia el aeropuerto y, en días despejados, una postal nítida de la Cordillera de los Andes. El planteo es que, con una inversión razonable y cuidado sostenido, el sitio puede convertirse en un espacio “para rescatar”, integrando devoción, identidad y paisaje.
El documento aporta además detalles sobre el origen de la obra y su autor. Indica que fue realizada por León Alberto Krasón (DNI 7.964.612) y que está ejecutada en técnica de mosaico veneciano, con pequeñas piezas de vidrio de alta resistencia colocadas una por una, fijadas con un adhesivo especial. Ese nivel de trabajo artesanal es parte del argumento patrimonial: no se trata solo de una imagen, sino de una pieza realizada con dedicación técnica, tiempo y oficio.

En el texto, la motivación aparece vinculada a una dimensión íntima y de fe: se señala que Krasón realizó la obra “con el fin de honrar la memoria” de una hija fallecida y como aporte estético y a la devoción cristiana, dejando expresado su deseo de que la obra fortalezca el “sentimiento cristiano” de la población. En sus declaraciones, Parada agregó contexto biográfico: Krasón habría llegado a Malargüe por razones laborales, con experiencia previa en una obra similar realizada en Córdoba, y decidió levantar el monumento como promesa o acción de gracias, con la idea de fomentar la devoción y embellecer el ingreso.
Un punto central del proyecto es el marco legal de responsabilidad municipal. Se consigna que la obra fue donada a la Municipalidad de Malargüe y que existe una pieza legal de aceptación de esa donación, mencionando la Ordenanza 695/95. Además, indica que Krasón gestionó autorización de Vialidad Nacional para su emplazamiento, y que fue entronizada en el lugar que ocupa actualmente. Con esto, el argumento político toma fuerza: si el municipio aceptó la donación, corresponde que asuma el resguardo, el mantenimiento y el tratamiento patrimonial de la obra.
Parada suma un motivo estratégico adicional: el futuro del ingreso sur. El concejal advirtió que la entrada por RN 40 Sur se ha vuelto más compleja por el crecimiento urbano hacia barrios del sureste y que, más temprano que tarde, esa vía deberá reestructurarse. En ese escenario, planteó que el “Sagrado Corazón” podría ser eventualmente cambiado de lugar, y que por eso la protección debe anticiparse: si no hay marco patrimonial ni plan, un traslado puede significar riesgo de daño, pérdida de contexto, o “desaparición” simbólica del sitio.
El proyecto también propone acciones institucionales de reconocimiento: enviar copia de la resolución a los hijos del autor “a modo de homenaje y agradecimiento”, y remitir copias a autoridades provinciales vinculadas a educación y cultura. En la fundamentación se invocan, además, principios generales de conservación del patrimonio y normativa provincial de protección cultural.
La iniciativa busca algo concreto: blindar patrimonialmente una obra que ya es parte del mapa emocional de Malargüe, obligando a pensar el sitio como patrimonio y no como ornamento. Si el proyecto avanza, abrirá un debate práctico: qué obras se preservan, cómo se financia su puesta en valor, qué criterios se usan para intervenir en un acceso estratégico, y cómo se ordena la convivencia entre infraestructura vial y patrimonio comunitario.









