
En un acto encabezado por la Junta Electoral, el concejal electo David Guzmán recibió el diploma que acredita su elección y marca el inicio formal del camino hacia la asunción. Con emoción y gratitud, ratificó su compromiso con los vecinos y anticipó una etapa centrada en el trabajo diario, el diálogo y la responsabilidad institucional.
El lunes 14 de abril, en la ciudad de Tunuyán, viví uno de esos momentos que no se olvidan: recibí el diploma que certifica mi elección como concejal del departamento de Malargüe. Fue un acto sencillo, pero profundamente significativo. No se trató solo de un documento; fue una confirmación institucional de la voluntad popular y, sobre todo, una responsabilidad que se siente en el cuerpo, en la cabeza y en el corazón.
Quiero compartirlo con los vecinos porque este reconocimiento no es un premio personal. Es un paso formal dentro del proceso democrático y una señal clara de que comienza una etapa nueva: la etapa del trabajo serio, del compromiso sostenido y de la cercanía con la gente. Para mí, la política tiene sentido cuando se traduce en soluciones, en presencia y en respeto por cada vecino, piense como piense.
Agradezco a la Junta Electoral por la organización del acto y por el rol que cumple para garantizar transparencia y reglas claras. También valoro el acompañamiento de quienes compartieron esta jornada: colegas electos, autoridades y familias. Pero el agradecimiento más importante es hacia ustedes, los malargüinos y malargüinas que confiaron en este proyecto y en esta manera de hacer: con los pies en la realidad y la mirada puesta en el futuro.
Por eso, recibir el diploma me emocionó: porque me recuerda que no vengo a ocupar un lugar, vengo a asumir una tarea. Y esa tarea se honra con dedicación, con responsabilidad y compromiso. Con diálogo permanente con los vecinos, con apertura a las propuestas, con respeto por las diferencias y con una visión de Malargüe que se construye entre todos.
Este reconocimiento en Tunuyán marca un inicio formal, pero el verdadero inicio es acá: en Malargüe, donde está nuestra vida diaria. A partir de ahora, el compromiso se vuelve más concreto y más exigente. Y estoy preparado para eso.


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